La libertad política es una fábula

Aunque no lo parezca...

La libertad política es muy relativa, es decir, que en política no hay verdadera libertad. Llevaba razón Napoleón Bonaparte cuando sentenció: “Bien analizada, la libertad política es una fábula imaginada por los gobiernos para adormecer a los gobernados”. En nuestros días, estamos siendo testigos presenciales de cual es el concepto de `libertad política’ para los gobiernos: la doctrina del partido al que pertenece cada uno: ésta es nuestra triste libertad política.

Pestes, guerras, violaciones de mujeres desamparadas que han nacido para sufrir y morir, soldados–niños que son obligados contra su voluntad a empuchar las armas de guerra que siembran el odio y la venganza sobre toda la geografía africana. Pero, ¿Dónde está la libertad política? Ésa que debe amparar y defender a niños y mujeres, y desterrar, de una vez por todas, esa hambruna que está sacudiendo al ‘Cuerno de África’.

En nuestro caso concreto, y en España, las personas que ocupan cargos nombrados por el PP-partido con mayoría absoluta salida de las urnas-, si por alguna razón votan ‘en conciencia’, sobre cualquier tema de actualidad- supresión de diputaciones provinciales, de más de la mitad de los ayuntamientos, modificación de la Ley Electoral, posible ley -elaborada en el Congreso de Diputados de España- por la que los sueldos de los políticos tuviesen un techo monetario y racional, y que , por el contrario, ellos mismos se puedan aumentar sus emolumentos en las cuantías que consideren oportunas( el PP no está por la labor de los extremos últimamente mencionados): aquellos que votasen en conciencia-todos los hombres/ mujeres la tenemos-, serían expulsados automáticamente del partido. Y es que uno se pregunta qué dice la señora Merkel de todas estas fugas, autorizadas, de los dineros españoles: ¡Nada!, amigos míos…Uno piensa: ¡Qué se mueran los feos!, pues todos los hombres somos un ‘poco’ feos, y las mujeres ninguna es fea, a lo sumo menos guapas.

Fingir, fingir, y siempre fingir y representar: éste es el maravilloso papel, que nos toca representar a todos los humanos en este valle de lágrimas llamado tierra. Nacemos, vivimos y morimos-arropados siempre-por una gran sábana-fantasma llena de fingimientos y mentiras. Y es que lo estamos viendo, a menudo, en nuestra cotidiana vida: finjamos y representemos nuestros papeles, que nos han sido asignados en la gran comedia del mundo. Mas tras el cuadro de la vida que nos encontramos, y en variadas ocasiones, vemos y escuchamos verdades que son mentiras, mentiras que son verdades o medias verdades…Siempre luces y sombras, sombras y luces presentes en nuestro intelecto.

Fingen los políticos –personajes públicos–, quienes, y en público, pretenden dar una imagen de felicidad conyugal, dándose besitos, carantoñas, abracitos…Y uno de todo esto piensa: “Ya que vivís juntos, ¿por qué no venís ya besados y abrazados de vuestras propias casas? Sería mejor para todos, pues, de esta manera, no sería necesario presentar una ‘felicidad prefabricada y ensayada’ en varios actos: el teatro ha de representarse en los escenarios, tal y como Dios manda”.

Vuelven a fingir los políticos, y esto es un hecho real, cuando en sus mítines políticos–para ganar los escaños correspondientes al Congreso de los Diputados–, nos prometen ‘el oro y el moro’ de una escala de valores que jamás cumplirán, aunque los manifiesten en sus idearios tan bien presentados, contándonos equivocaciones( por mentiras ).Porque… esto de las equivocaciones, y hemos de reconocerlo, es tremendo error: nos obligan y nos meten en un mundo peligroso–en el de las ideas personales de cada uno–, en el que tenemos que movernos a diario. Harto difícil se nos hace diferenciar entre la verdad y la mentira (por equivocación), cuando ya hemos digerido tantas equivocaciones llevadas a la práctica por las ideas políticas salidas de las urnas.

Cuando los europeos seamos capaces de asumir que las identidades de los pueblos son perfectamente complementarias -la sociedad humana se divide en escalas o grupos: el individuo, la familia, el pueblo, la comarca, nacionalidad-autonómica, Europa, el mundo…- , y que perteneciendo a la primera formamos parte de la última es cuando los europeos empezaremos a coexistir pacíficamente.

Es necesario disponer de personas–líderes políticos–, que deseen y quieran comprometerse, y en cuerpo y alma, con el ideario que fomente la construcción definitiva de una ‘Unión Europea como nación’, que confedere a los distintos estados que la forman, bajo un emblema común: llegar a ser ‘ciudadano europeo’, antes que ciudadano español, inglés alemán, austriaco…Es decir, olvidarse un poco y un mucho, y digo bien, de esa Europa de los nacionalismos exacerbados y excluyentes, que pululan por el territorio europeo.

Porque todos entendemos que, detrás de los nacionalismos, siempre se siembran–en las mentes de aquellos que defienden estas últimas teorías–, pensamientos y simientes, simientes y pensamientos ,que defienden la xenofobia y el racismo a ultranza. En relación con los inmigrantes europeos, el escritor, Mario Vargas Llosa, dijo( año 2002):“Creo que esa paranoia está muy alentada por los prejuicios xenófobos t racistas…como si la inmigración fuera portadora del terror, como si la inmigración viniera a destruir el empleo o amenazar las llamadas ‘identidades nacionales ’que sí son para mí un hechizo…”.

Sin embargo, comprobamos que no florece una opinión pública europea dentro de nuestra Unión Europea, valga la redundancia. De esta manera, sin duda, es difícil pero no imposible que la unidad de Europa prospere por el momento. Cierto es que los jóvenes emplean el idioma ingles como vehículo de transporte en sus contactos internacionales, más, y como es lógico en cierta manera, eligen leer y escribir en su propio idioma en el día a día. La no existencia de una opinión común en la UE, trae como consecuencia la no existencia también de una sociedad común.

En un futuro próximo no vamos a tener una democracia liberal en Europa, pero, sin duda, nadie nos va a quitar el placer de soñar con ella, pues… ¡soñar es algo maravilloso! Si los políticos de turno se dedicasen a resolver la política energética, si los políticos de turno tratasen de resolver las relaciones con China y Rusia, si los políticos de turno coordinasen las políticas económicas nacionales que resolviesen el gran problema del paro obrero existente…, entonces estos políticos de turno de los que venimos hablando, serían considerados con “hombres de pura ley”.

La situación económica mundial es bastante delicada, a buen decir de los gurús económicos –que se manifiestan cuando las aguas han rebasado ya el río-. Y este deterioro económico crece día a día. Nos encontramos ante una verdadera recesión económica mundial, cuyo fin nadie lo sabe. Pensemos de verdad que el eje económico-político de Alemania y Francia no está funcionado como debería y, si estas dos naciones –que siempre actuaron como verdaderas locomotoras de la economía de europea– se quedan al ralentí… ¡qué Dios no coja confesados! Aquella Unión_Europea de la prosperidad de la que tanto nos hablaron, se nos esfuma como el aire temprano de la mañana que se lleva a los pajarillos del cielo, buscando otras tierras más generosas donde vivir con holgura…y seguridad.

Si creo, y siempre he creído, en el liberalismo político que siembre de ideales firmes y verdaderos las mentes de nuestra juventud, que es el futuro del mañana. Si creo, y siempre he creído, en el liberalismo político que fomente la actividad económica en todas sus formas. Si creo, y siempre he creído, en el liberalismo político que defiende a “la familia” como cota superior de la vida asociativa: matrimonio hombre/ mujer, uniones de contratos sentimentales hombre/ hombre, uniones de contratos sentimentales mujer/ mujer, parejas sentimentales…En todo esto creo y mucho más. El concepto de deber y amor debe supervivir en todas las relaciones humanas.

La Coruña, 19 de enero de 2012
© Mariano Cabrero Bárcena es escritor

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Loa dineros de los españoles

El pueblo español se conforma con poco...

Sé que para aceptar nuestra incipiente democracia nacida en 1978, y todos lo sabemos, hubo que aceptar el establecimiento de 17 autonomías y dos ciudades autónomas (Ceuta y Melilla), las cuales han resultado ser, económicamente hablando, nefastas para España y sus ciudadanos. ¡Qué costosas nos están saliendo unas y otras! Y lo vuelvo a repetir: tenemos 17 virreyes en la Península Ibérica.

Ninguno de nosotros, o posiblemente el que suscribe así lo cree, podemos decir que, aun siendo imperfecto el concepto de ‘democracia’, es el sistema menos malo para la buena gobernabilidad de los países. No obstante, lo substancial de una democracia, y a mi modesto entender, consiste en que, los ciudadanos–con sus votos–, han elegido, y por un período de tiempo, a quienes pretenden que les gobiernen: bien, regular o mal…, pero que les gobiernen y no les engañen hasta las próximas elecciones generales. Cuando no estamos conformes con los resultados de las votaciones, sin duda, tendremos que esperar para volver a votar a las personas que creemos más idóneas para representarnos, y digo personas, que no partidos políticos a quienes en la actualidad estamos votando en España.

Muchísimas competencias de las que han gozado hasta ahora nuestras Comunidades autónomas, y que no has sabido llevar a feliz puerto, deberían ser devueltas al Gobierno central: Sanidad, Enseñanza, Interior, Justicia…Uno se pregunta para qué sirven la diputaciones provinciales, los ‘defensores del pueblo’, las televisiones autonómicas y las policía autonómicas: todos sabemos que, en España, tenemos unas maravillosas Fuerzas de Seguridad del Estado: la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía. Aquí de lo que se trata es de duplicar funciones y sueldos, que nos han llevado a la debacle económica actual.

Se trata, principalmente de la unidad de España–de sus autonomías lo que está en juego–, pero tanto el presidente del Ejecutivo, señor Rodríguez Zapatero, como el futuro presidente del Gobierno, señor Rajoy, no han entendido (porque no han querido) entender el mensaje de los españoles…que deseamos: a) paz–erradicando el terrorismo español, de una vez por todas–, que se consigue dialogando, aunque fuese con el mismo diablo sin llegar nunca a venderle alma, y b) coordinando esfuerzos en el Congreso de los Diputados para gobernar España, sin esos partidos nacionalistas exacerbados y excluyentes–que respeto: sus lenguas, sus costumbres, sus ideologías, sus sentimientos…–,pero que entienden a España rota en varias mitades…

Nuestro presidente del Gobierno, señor Rodríguez Zapatero, prologó el libro de Jordi Sevilla De nuevo socialismo, dejando para la posterioridad lo que a continuación sigue:

“Ideología significa ‘idea lógica’ y en política no hay ideas lógicas. Hay ideas sujetas a debate que se aceptan en un proceso deliberativo, pero nunca por la evidencia de una deducción lógica. En política no sirve la lógica, es decir, en el dominio de la organización de la convivencia no resultan válidos ni el método inductivo ni el método deductivo, sino tan sólo la discusión sobre diferentes opciones sin hilo conductor alguno que oriente las premisas y los objetivos; entonces todo es posible y aceptable, dado que carecemos de principios, de valores y de argumentos racionales que nos guíen en la resolución de los problemas”. Uno puede entender lo que piensa el intelecto de nuestro actual presidente.

La Comunidad Europea firmó en la ciudad holandesa de Maastrich, en diciembre de 1991, el tratado de la Unión Europea que proveyó para finales del pasado siglo una completa unión económica y monetaria, una política exterior común y el camino para una integración política. Tenemos que reconocer, poniendo la mano sobre el corazón, que Europa nos admitió, ¡eso sí!, como hermanos pobres–hombres pobres–en unión de nuestros también hermanos pobres: portugueses y griegos. Nuestras autoridades diplomáticas no fueron los suficientemente ambiciosas para saber pactar acuerdos y tratados que beneficiasen, bajo formulas claras y decisivas, los intereses económicos y políticos allende los mares. ¡Ya somos hombres pobres!

Los españoles somos un pueblo fácil de gobernar, pero es evidente que hemos alcanzado ya nuestra mayoría de edad y, hoy por hoy, no se nos puede engañar. La verdad ha de ser una y clara, aunque sea dura.

El pueblo español se conforma con poco: Un amor, un amigo/a, un libro…Bueno, ¡qué no nos quiten el fútbol! Es el pan nuestro de cada día. Pienso y reflexiono, ¿qué seré yo?: ¿Hombre rico, hombre pobre? ¿No será que soy un pobre hombre?

Hay un viejo poema de la India, que dice: “Si tienes dos trozos de pan, da uno a los pobres: vende el otro y compra jacintos para alimentar tu alma”. Esta es la India de Gandhi (nacido en 1869 y asesinado en 1948), activista teórico que cambio el pensamientos de nuestro pasado siglo XX. En su soñada y añorada nación, hoy en día, siguen existiendo: ¡Hombre rico, hombre pobre! Muchos hombres pobres.

Los dineros de los españoles, dineros que corren que vuelan, y, desde luego, nuestros gobernantes son los culpables. Véase lo que gasta nuestra actual ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, despidiéndose de su trabajo, y alojándose en un hotel ruso de cinco estrellas. Se puede decir, y lo digo, que ésta es una hermosa despedida ¡a todo tren…! Sobran las palabras…, y se le quitan a uno las ganas de volver a votar…Esperemos, que, los nuevos gobernantes-del PP- gocen de mejor ‘sentido común’, que es el menos común de los sentidos…Tantos ayuntamientos y tantas diputaciones provinciales, realmente, uno se pregunta para qué sirven…: ¡Para nada!

(María Dolores Cospedal, presidenta de Castilla-La Mancha, fue en 2009 la político mejor pagada de España, con un total de presuntamente 241.840 euros ingresados.)

Es triste reconocer a donde nos han llevado más de treinta años de democracia: posiblemente, tiempo al tiempo, a una Unión Europa de dos velocidades. Hemos de pensar los españoles que, con el PSOE y el PP alternándose en el gobierno de España, el regreso a la peseta no está lejos: piensa uno que a la vuelta de la esquina. Y es que el regreso a la economía autárquica (Política de un Estado que intenta bastarse con sus propios recursos) sea nuestra única salida. ¡Espero que me equivoque en mi diagnostico pesimista y sin esperanza…!

“La verdadera garantía de un buen gobierno consiste en vigilar la ejecución de las leyes y no permitir nunca la mínima infracción. Toda pequeña infracción es insensible, pero estas transgresiones son como los pequeños gastos que, multiplicándose, llevan a la ruina. Inicialmente no se aperciben, pero por tal causa es necesario acabar con el mal en su origen”. ARISTÓTELES, La Política.

La Coruña, 17 de enero de 2012

Copyright Mariano Cabrero Bárcena es escritor

P.D. Analizar este enlace…: [ http://www.abc.es/20111208/cultura-arte/abcp-gonzalez-sinde-cambia-hotel-20111208.html ]

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