Eres modelo

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Cuadro Olympia de Édouard Manet

-¡ Eres modelo!-

Muestra eres, semblante muerto…

Con enlutados senos traslucidos y transparentes,

amparados con ese jersey negro petróleo

–de arpillera…y de rotos–,

ajustado allá más del medio cuerpo.

Muévete y muestra indiferencia

con el rostro blanco de la muerte.

Verás ávidos los ojos buscando fresca y joven carne,

buscando común tu envoltura,

buscando tu cuerpo a corazón abierto.

Serán ellas fáciles presas,

bolsillos huecos de tu riqueza.

Al infinito olvidas la mirada,

y un potente foco iluminado,

ese jersey negro petróleo

–de arpillera…y de rotos–,

marcará para siempre tus pechos pezones rotos…

¡Lo conseguiste!: “Eres modelo”.

La Coruña (España), 20 de noviembre de 2012

© Mariano Cabrero Bárcena es escritor

 

 

 

 

 

 

 

 

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Los jóvenes españoles

Los jóvenes españoles se inician pronto en el consumo de drogas legales, aunque también las ilegales son consumidas…

Los jóvenes de hoy en día que, persiguiendo una euforia artificial, manipulan distintos tipos de drogas para escapar de la rutina y salir de la realidad -aunque esta última la tienen muy negra por la falta de trabajo-, corren el riesgo de mantenerse momentáneamente en el mundo de aquellas, para terminar en la soledad y el silencio de sus propias muertes… Los cerebros de los toxicómanos -enfermos- se convierten en imperfectos relojes, cuyas manecillas se mueven a saltos, haciendo muy difícil su sincronización. Todo está escrito.

Hoy en día, sin duda, el mundo de las drogas representa una especie de patología social que se mueve a lo largo de los cinco continentes. Entiende uno que las drogas han existido siempre. El hombre/mujer siempre ha tenido en mente la búsqueda del ‘elixir de la vida’ para prolongar la vida eternamente.

Vivimos un mundo falso en el que tan sólo existe el ‘aquí y ahora’. Para prevenir que el/la joven se drogue ha de fomentarse un buen entendimiento y comunicación entre padre-madre-hijo

Uno se pregunta el porqué no hay más información respecto a este mundo triste –de marcharse para no volver–, empleando el sistema mutilativo, y casi siempre con resultado final de muerte brusca, del suicidio. Y es que realmente, y en la actualidad, están suicidándose los jóvenes: muchos chicos y chicas, más de los que realmente pensamos. Hoy por hoy los jóvenes consumen drogascocaína, anfetaminas, drogas de diseño–, son protagonistas de separaciones matrimoniales (incluyo las uniones de parejas sentimentales de distinto o del mismo sexo), poseen principios religiosos exacerbados e intransigentes que anulan sus propias voluntades… Pero, ¿qué está pasando en nuestra sociedad actual? Entiendo que existe una incomunicación total entre hijos y padres.

Estos hechos los podemos comprobar sobre todo en los Estados Unidos de América. Vemos con frecuencia que existen causas que lo favorecen: el fracaso escolar, el abandono por parte de sus padres, hijos de padres separados o divorciados y, desde luego, son proclives al consumo de drogas o estupefacientes.

Vivimos un mundo falso, diría yo, en el que tan sólo existe el ‘aquí y ahora’. Para prevenir que el/la joven se droguen (que es casi como suicidarse poco a poco…), ha de fomentarse un buen entendimiento y comunicación entre padre-madre-hijo.

Preguntado un menor de 14 años el porqué se hallaba tan inquieto y desconcertado en relación con sus estudios, contesto: “(…) Hay tantas causas… Pero es que, realmente, no entiendo el porqué no puedo cenar con mis padres separados. Concretamente: el día de Nochevieja o el de Navidad”.

En cierto modo la sociedad, la sociedad occidental, solamente encuentra un camino –corto y de fácil acceso– para superar el dolor y el sufrimiento: el químico o mundo de las drogas. Si existe un adicto grave en la familia, ésta se resquebraja, rompiéndose los lazos habituales de concordia, convivencia y respeto entre unos y otros. Se protegen y culpabilizan entre unos y otros. Unos buscan excusas a los comportamientos del drogadicto, otros son proclives a emplear la dureza para con el enfermo. Ninguno de estos comportamientos son buenos. El adicto se cierra en círculos concéntricos, los cuales son muy difíciles de romper para salirse de los mismos. Y es que entonces el adicto –que es un enfermo– ha de vivir el resto de sus pocos o muchos años de vida que le restan, y siempre bajo el signo de las drogas.

Si existe un adicto grave en la familia, ésta se resquebraja, rompiéndose los lazos habituales de concordia, convivencia y respeto entre unos y otros

Sí tenemos que dar importancia al consumo de medicamentos en la familia. Sí tenemos que dar importancia al consumo de tabaco en el seno familiar. Sí tenemos que dar importancia al consumo de alcohol en el entorno familiar. Ver para creer. Por tanto, y esto se comprende, es una falacia (por idea falsa) el tratar de crear un distinción entre drogas duras y blandas, legales e ilegales, etc. Idea falsa fomentada entre sectores sociales interesados en que las drogas se propaguen y distribuyan, incluso gratis, aludiendo que el principio de libertad –el más grande que existe entre los seres humanos– está por encima de otros., como es el de la salud. Las drogas siempre matan el alma de las personas y, como consecuencia, sus cuerpos.

El uso y abuso de los tóxicos ha sido utilizado y está demostrado hace miles de años por ciertas religiones, sectas, medicinas y distintos poderes establecidos por las personas, para obtener estados de predisposición hacia los mensajes o teorías que predican los ‘súper-hombres’ o líderes, y así conseguir el mayor número de prosélitos.

El hombre nació libre, es libre y creador –descubridor diría yo–, y no debe someter su voluntad e inteligencia a los estupefacientes –drogas– para que éstos le produzcan fiesta, concentración y descanso, todo de manera artificial. El cuerpo humano tiene en su interior más de 400 productos químicos que son capaces de dar alegría, tristeza, sueño, amor, odio… pero de forma natural. Todo servido por nuestro propio intelecto.

Nadie se preocupaba de regular el mundo de las drogas, su siembra y recolección, mientras que ahora el hecho del cultivo de sustancias tóxicas cobra dimensiones de catástrofe planetaria: capitalistas, socialistas, comunistas, cristianos, mahometanos, etc., se unen en una cruzada común por la salud mental y moral de la humanidad. Tenemos que preguntarnos: ciertamente, ¿quién sale beneficiado con la ilegalidad de ciertas sustancias? Con evidencia podemos responder: los toxicómanos -enfermos-, no.

El dinero es el gran ganador y el causante del consumo de drogas. Él es anónimo, uniforme y permanente; creo haber leído que está en funcionamiento hace más de 4.500 años en intercambio mercantiles. Esto es triste, pero es la pura realidad. ¡Poderoso caballero es don dinero!, que reza nuestro refranero español. Acabamos de hablar de las drogas ilegales.

¿Quién sale beneficiado con la ilegalidad de ciertas sustancias?

La idiosincrasia de cada país es distinta: Madrid no es París ni Nueva York. Quizás, lo que es bueno para Holanda no lo sea para España. ¿Aceptaría la sociedad española la legalidad de ‘ciertas’ sustancias tóxicas? Estoy hablando del cannabis, por decir algo. Creo que son los médicos, legalistas, moralistas, etc., quienes, en resumidas cuentas, tienen la última palabra.

No podemos olvidar ni por un momento que, aunque no lo expresemos tácitamente, nuestros buenos amigos el alcohol y el tabaco son autenticas drogas en nuestro siglo XXI, acabado de empezar. Y es que los cigarrillos que se venden son auténtica basura para nuestros organismos (dicho sea de paso, que, el 95% de lo que se fuma, sin lugar a dudas, son sustancias nocivas para el cuerpo humano: no solamente a largo plazo, sino a corto. Una vez que la nicotina penetra en nuestros pulmones nunca jamás sale. Y es más: todos tenemos conocimiento de que fumar cigarrillos –su nicotina y otros componentes químicos– son los responsables de la muerte súbita infantil –niños y niñas–, si sus madres consumen cigarrillos durante el embarazo.

Del alcohol podemos decir otro tanto, y posiblemente más grave, dado que jóvenes –niñas y niños –comprendidos entre los 10 y 12 años en adelante, con poder adquisitivo suficiente, durante todos los fines de semana consumen alcohol, la cantidad suficiente para que, incluso, alguno de ellos pierdan sus conciencias. Claro está, causando los correspondientes disgustos a padres y familiares cuando son llamados a hospitales y ambulatorios donde han sido atendidos como consecuencia de su estado de embriaguez. ¡Triste desconsuelo!, porque uno es también padre y… Hemos terminado de hablar de las drogas legales.

La Coruña, 13 de noviembre de 2012

Copyright Mariano Cabrero Bárcena

Torre de Hércules, el faro que alumbra al mundo entero…

Sembrando miedos,temores e incertidumbres

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Los gobiernos europeos inculcan el miedo en sus  ciudadanos para imponer las políticas que preconizan(…)

OPINIÓN / La libertad política es muy relativa, es decir,  que en política no hay verdadera libertad

Sembrando miedos, temores e incertidumbres en la mente de las personas, cuyos  promotores actuales son los políticos, y en nuestro caso particular el Gobierno  del PP -que dirige Mariano Rajoy-, llegamos al conocimiento de que el mal  momento económico por el que estamos atravesando es debido, principalmente, a  haber vivido los españoles por encima de nuestras posibilidades: esto no es así.  Sin embargo, me da la sensación de que el bueno de Mariano va por buen  camino…

La libertad política es muy relativa, es decir, que en política no hay  verdadera libertad. Llevaba razón Napoleón Bonaparte cuando sentenció: “Bien analizada, la libertad política es una fábula  imaginada por los gobiernos para adormecer a los gobernados”. En  nuestros días estamos siendo testigos presenciales de cuál es el concepto de  libertad política para los gobiernos: la doctrina del partido al que pertenece  cada uno: ésta es nuestra triste libertad política.

Aunque  los gobernantes tienden a esconder sus malas noticias, la libertad de prensa ha  de cumplir con su misión de informar

El miedo europeo -el  económico concretamente- se ha instaurado en España, Grecia, Portugal, etc., y  ya veremos cuántas naciones más serán contagiadas con este último mal. Los  gobernantes son muy hábiles, ¡faltaría más! Tienden a esconder las noticias  malas, sus imágenes, pero… la libertad de prensa ha de cumplir con su misión  principal: informar.

 

Hemos de comentar, y que no le duela a nadie lo que trato de  expresar, que en España no existen políticos de altura: fijemos  concretamente en Alfredo  Pérez Rubalcaba, que no sabe, no contesta, sobre el fracaso  electoral de su partido -el PSOE- del 21 de octubre de 2012 en Galicia y País  Vasco. El bueno también de Rubalcaba -corre sangre por sus venas y esperamos que  siga corriendo- trata de no dimitir, mas le está haciendo un flaco favor al  PSOE. ¡Tómese unas vacaciones, señor Rubalcaba!: será bueno para España y  también para su partido, el PSOE.

Es necesario disponer de personas –líderes políticos como lo fueron Roosvelt y Churchil– que deseen y quieran comprometerse, y en  cuerpo y alma, con el ideario que fomente la construcción definitiva de una  Unión Europea como nación, que confedere a los distintos estados que la forman  bajo un emblema común: llegar a ser ciudadano europeo antes que ciudadano  español, inglés, alemán, austriaco, etc.

Algunos, como ciertos catalanes, sin duda, desean ser ‘nuevos catalanes’,  para convertirse después en europeos. Claro está: con los dineros, como siempre,  de los españoles. El presidente de la Generalitat, Artur  Mas, quien da la sensación de que se ha vuelto loco, insiste en que  las elecciones catalanas del 25-N serán un primer paso de su aspiración para que  Cataluña vote un referéndum de autodeterminación. Es bueno reconocer que el  bueno Artur Mas trata de albergar en las mentes de los  españoles -incluyendo a los catalanes, que también son españoles- miedos,  temores e incertidumbres para disimular la mala política económica llevada a  cabo por su Gobierno de CiU; y ya se sabe: “A río revuelto,  ganancia de pescadores”. El nacionalismo, y en sí mismo, no es plenamente  racional porque pretende reconocer la dignidad de grupo y no la dignidad humana  universal.

Artur  Mastrata de albergar en las mentes de los españoles miedos,  temores e incertidumbres para disimular la mala política económica llevada a  cabo por su Gobierno de CiU

Hemos de olvidarnos -un poco y  un mucho-, y digo bien, de esa Europa de los nacionalismos exacerbados y  excluyentes, que pululan por el territorio europeo. La historia siempre se  repite, para bien de unos pocos y mal para los demás mortales.

 

Tuvimos una amarga experiencia durante la pasada II Guerra Mundial, de  muertes y horrores sin parangón alguno, y, parece ser, que no hemos sacado una  enseñanza firme y duradera: ni en lo económico ni en lo político. Europa, esa  desconocida, tiene que renacer.

Puede ser que Europa esté en letargo, puede ser que aún esté dormida, puede  ser que aún viva de ilusiones… Todos estábamos esperando un restablecimiento  cultural y político en la Unión Europea, que no se está produciendo en la medida  ansiada. Evidente es, y lo hemos comprobado, que sí se hizo la unión entre los  europeos para tratar de acabar con las guerras, pero, en concreto, este hecho no  se ha llevado a cabo. Tenemos nacionalismos exacerbados e intransigentes que nos  impidieron y nos impiden lograr una Europa de estados confederados: conseguimos  una unificación económica, pero la política… ¡es harina de otro costal! Nos  queda bastante camino para andar.

Los Estados miembros de la Unión Europea se hayan incursos en este  organigrama de pérdidas y ganancias: éramos, o eso nos hicieron creer, hombres  ricos y, en corto espacio de tiempo, nos hemos convertido en hombres pobres. El  pueblo español se conforma con poco: un amor, un amigo/a, un libro… Bueno,  ¡qué no nos quiten el fútbol! Es el pan nuestro de cada día. Pienso y  reflexiono, ¿qué seré yo? ¿Hombre rico, hombre pobre? ¿No será que soy un pobre  hombre?

Todos teníamos claro que, en Europa, existía y existe un problema de fondo:  la integración de los países que, y en su día, formaron parte de la desaparecida  URSS (Unión de Repúblicas Sociales Soviéticas), los cuales poseían una economía  pobre con respecto a los demás países europeos. Después surgió la  Guerra de  Irak (II Guerra del Golfo, 2003), que se pudo impedir y no se hizo. Francia y  Alemania no estuvieron por la labor, pero España, Dinamarca, Australia,  Polonia… sí. El ex presidente George W. Bush fue el gran orquestador de esta  aludida guerra, al inculcar en los cerebros de los dirigentes que participaron  en ella, que, sin lugar a dudas, el ejecutado Sadam  Hussein representaba el ‘eje del mal’, y que estaba en posesión de  armas de destrucción masiva. Más tarde se demostró que éstas no existían.

Cuando  los europeos seamos capaces de asumir que las identidades de los pueblos son  perfectamente complementarias es cuando los europeos empezaremos a  coexistir pacíficamente

Uno se pregunta qué es Europa y cuál es  su alma. Uno puede y debe responder: a) Europa, y a partir del siglo XVIII,  estuvo representada por los hombres que, primordialmente, se dedicaban a  practicar el ‘arte de la guerra’, si es que a la guerra se le puede llamar arte;  y b) el alma de Europa estuvo desempeñada por los grandes pensadores,  escritores, pintores, compositores… que florecieron en los salones de la  aristocracia, y al amparo de las mujeres (¡esos seres maravillosos que habitan  la tierra!).

 

Y es que, en la práctica y al poseer una moneda única, como el euro, para las  transacciones económicas, hemos podido desarrollar pactos de estabilidad y  crecimiento más o menos ambiciosos. Sin embargo, las políticas democráticas de  los distintos países integrantes siguen parámetros distintos que nos conducen a  desarrollar idearios políticos que tienden, alguno de ellos, a nacionalismos  exacerbados y excluyentes. Atrás van quedando aquellos soñados Estados Unidos de  Europa, ansiados por todos pero buscados por unos pocos. Estos nacionalismos  extremistas existen también en España (nacionalismo vasco, nacionalismo catalán,  nacionalismo gallego). Ellos priman y piensan en cómo vivir bien o mucho mejor  dentro de sus fronteras, aunque estas últimas ya no existan. En cómo expulsar a  los foráneos, en cómo potenciar su propias etnias con olvido de lo demás seres  humanos.

Esta crisis económica y política por la que Europa, y España también, están  atravesando se le puede y se le debe sacar una enseñanza loable y constructiva:  los ciudadanos, como votantes, somos los que realmente con nuestros votos  debemos y podemos hacer que los líderes políticos cambien sus idearios  políticos. Para que, de esta forma, estos últimos sean más humanos y  constructivos en el entorno social, y que, el mundo laboral se estabilice y  dejen de sufrir los hombres/mujeres hambre de pan, de paz y de justicia. Así de  fácil, así de sencilla. ¿No os parece?

Cuando los europeos seamos capaces de asumir que las identidades de los  pueblos son perfectamente complementarias –la sociedad humana se divide  en escalas o grupos: el individuo, la familia, el pueblo, la comarca,  nacionalidad-autonómica, Europa, el mundo– , y que perteneciendo a la  primera formamos parte de la última es cuando los europeos empezaremos a  coexistir pacíficamente.

La Coruña, 3 de noviembre de 2012

Mariano  Cabrero Bárcena es escritor

La Coruña…