Recordar asesinatos, secuestros, raptos…

Veintidos primaveras unidas al  nombre de una mujer[…].Reportaje basado en hechos reales…

 

Recordar asesinatos, secuestros, crímenes,  detenciones ilegales -sus historias-, forma parte de la idiosincrasia de todos  los países, de tal forma que, la historia de una nación, es también la historia  de sus asesinatos. Esto es así, aunque entiendo que es penoso para los  familiares que aún viven. Más mirado desde el interior de nuestros corazones  puede ser, y en cierto modo, un homenaje a la persona fallecida, que sirva para  aflorar nuevamente lágrimas a esos ojos que nunca dejaron de mirar la última  fotografía del ser querido.

 

Sin embargo, de esta manera pueden sentir  en sus corazones que el recuerdo nunca muere, y que la muerte con violencia de  un ser humano debe ser castigada con todo rigor por el peso de la ley -nuestros  jueces- en el ejercicio de sus funciones. Es una pena que en España no sea  instaurada la cadena perpetua para caso muy concretos de delitos de violación,  terrorismo, atraco a mano armada, etc., etc.

 

Del asesinato de Anabel Segura  (secuestrada durante más de dos años) y del rapto de Pepito Mendoza (estuvo  secuestrado más de tres días). Crímenes que se han de recordar para que no se  repitan y para honrar la memoria de las víctimas

 

Hemos de entender -por activa y por  pasiva-, que muchas naciones del globo terráqueo se enfrentan en la actualidad a  una especie de pandemia del terror o miedo, que da la sensación de no tener  precedentes en los anales de la historia. Hoy en día comprobamos cómo  fortificamos -todos nosotros o la mayoría- nuestros hogares hasta los dientes;  hoy en día comprobamos cómo colocamos -todos nosotros o la mayoría- alarmas o  sistemas de seguridad en nuestras viviendas; hoy en día comprobamos cómo ponemos -todos nosotros o la mayoría- cajas fuertes de seguridad en nuestras casas, y  guardamos unas pocas joyas que fueron de nuestros antepasados… Todo lo  anterior debido es, con razón, a la inseguridad ciudadana por la que estamos  atravesando: secuestros, asesinatos, detenciones ilegales…

 

Ésta es mi intención franca, leal,  desinteresada, y lo proclamo a los cuatro vientos, al objeto de que crímenes  como éste no vuelvan a repetirse nunca más. Fue un hecho real, que superó mil  veces a distintas narraciones similares hechas por aquellos escritores de pluma  fácil e inteligencia demostrada a lo largo de la historia de la Humanidad. Ésta  es mi intención franca, leal y desinteresada, y lo proclamo a los cuatro  vientos, al objeto de que asesinatos como éste no vuelvan a repetirse nunca más;  al objeto de que raptos como éste no vuelvan a repetirse nunca jamás.

 

La historia de un asesinato y un rapto: la  del asesinato de Anabel Segura y del rapto de ‘Pepito Mendoza’, que en su día  conmocionaron a la opinión pública -los españoles-, son hechos que jamás  deberían volver a repetirse porque atentaron y atentan contra el principal  derecho del ser humano: el derecho a la libertad.

 

“Corresponde  a las mujeres llorar, y a los hombres recordar”, Tácito, De moribus Germaniae, 27.

 

Y como a los hombres nos corresponde  recordar, ahora recuerdo que… pasaron quince años, quince años desde aquel  inolvidable 28 de septiembre del año 1995. En verdad, y entiendo que todos los  españoles nos conmovimos, cuando los medios informativos, como es costumbre en  ellos, nos comunicaron lo siguiente: “La policía española ha procedido a la  detención de los presuntos autores del secuestro (detención ilegal en nuestro  Código Penal vigente) de Anabel Segura. Todos, entiendo que en aquellos  momentos, nos hicimos las mismas preguntas: ¿Y si vive? ¿Y si la han matado?

 

Al día siguiente, la noticia no se hizo  esperar: todos los medios de comunicación informativa se hicieron eco de la  muerte de Anabel.

 

Veintidós  primaveras unidas al nombre de una mujer -un ángel femenino-, habían  sido vilmente maltratadas, sometidas a la barbarie por parte de dos individuos,  con resultado final de muerte (¿Asesinos?: todos tuvimos que comprender que  sería la justicia española quien habría de dar la última palabra al respecto). ¡ Pobre  Anabel!

 

España entera y nosotros con ella -los  gallegos-, nos unimos al dolor de la familia, que sufrió -una vez más- el embate  de la agresión en la calle y en sus propias carnes, cuando una de sus dos hijas  se convirtió en ilusión muerta.

 

Todos los calificativos que dimos a los  supuestos autores, de tan vil hecho cometido, fueron pocos. La bestia que todos  llevamos dentro surgió, una vez más, de y entre la sociedad española, por lo que  comprendo que debemos poner todos los medios a nuestro alcance, a fin de  erradicar para siempre estos terribles eventos luctuosos.

 

Los móviles de tan terrible acción no  estuvieron claros; aparentemente se barajaron los de ‘tipo económico’, ‘agresión  sexual -violación- con resultado final de muerte’,… Pero fue, como es lógico,  el médico forense -una vez realizada la autopsia-, quien emitió el informe  preceptivo correspondiente, y así esclareció las causas reales de su muerte. La  autopsia efectuada en el cadáver de Anabel Segura dio como resultado que ésta  murió ahorcada. Pero debido al tiempo transcurrido -casi dos años y medio, dado  que fue secuestrada el 12 de abril de 1993-, el estado de sus restos mortales  impidió demostrar -en la autopsia-, si fue violada antes de llevarse a cabo su  asesinato. El móvil fue el económico, y los autores -convictos y confesos- resultaron ser: Emilio Muñoz Guadix (fallecido) y Cándido  Ortiz Añón, ‘Candi’ (fallecido), ambos de 35 años. Felisa García Campuzano,  quien había siso acusada de encubrimiento y cooperación en el secuestro y  asesinato de Anabel Segura, fue puesta en libertad por decisión judicial de la  Audiencia Provincial de Toledo.

 

[En /abc/uno-de-los-asesinos-de-anabel-segura-disfruta-ya-de-permisos-carcelarios_l  de   fecha 19-2005, se podía leer el siguiente comunicado de Mercedes Vega/:  TOLEDO. Cándido Ortiz Añón (fallecido), uno de los asesinos de la joven  madrileña Anabel Segura, disfruta estos días de un permiso carcelario, según han  manifestado a este diario fuentes penitenciarias. (…).]

 

Así se cuenta la historia, y ¡ver para  creer! En la Biblia, y en el Evangelio de San Juan (cap.20/ vers.29), nuestro  Señor Jesucristo le dice a Tomás: “porque me has visto, Tomás, creíste.  Bienaventurados los que no vieron y creyeron”.

 

Este hecho delictivo, no obstante, motivó  mi intelecto, y, desde luego, sentí tristeza, indignación contraída, repulsa…  Todo lo cual me condujo a escribir el siguiente canto-lamento: ¡Qué se la llevaron esos malvados!, / robándole la vida, /  que Dios la había dado, / pero nadie aún ha contestado: / ¡Si vives!, ¡Si te han  matado!

Pepito  Mendoza…

 

Haciendo historia, y en nuestra ciudad de  La Coruña, se produjo un acontecimiento -un secuestro-, que sin tener un móvil  definido al principio (después, averiguaciones policiales posteriores  concluyeron afirmando que “el mismo tuvo motivaciones sentimentales o  amorosas”), conmocionó a España entera. Fue un delito atípico para aquellas  fechas (23 de septiembre de 1957).

 

Corría el mes de septiembre de 1957,  cuando un niño de dos años y medio, que se encontraba al cuidado de su niñera  jugando en los jardines de Méndez Núñez, desapareció, confirmándose  posteriormente que había sido raptado. A los tres días del suceso, el menor -‘Pepito Mendoza’-, fue devuelto a sus padres por el Superior de los Jesuitas, a  quien se le habían entregado bajo secreto de confesión.

 

Fue decisiva la labor llevada a cabo por  los medios de difusión de noticias (prensa y radio), por la población de nuestra ‘ciudad cristal’ y por la Policía de la capital coruñesa, mandada a la sazón por don Mariano: comisario, querido y respetado por los  coruñeses. Sin la intervención de las aludidas fuerzas propulsoras, el  pequeño, sin duda, no hubiera sido entregado a sus padres, como lo fue, a los  tres días de su desaparición. Se detuvo a la autora del secuestro un mes más  tarde. Por cierto, don Mariano, fue mi padre, del  que me siento y me sentiré orgulloso el resto de mis días.

 

Hoy en día ‘Pepito  Mendoza’ se ha convertido en todo un hombre (José Mendoza, fallecido en mayo  de 2009), que vivió en Valencia, esa tierra maravillosamente industrial,  artesana, creativa, amante del campo, de las bellas artes, con sus bellas  mujeres… (¡Qué más puedo decir de Valencia…!). La Policía española dio  muestras, una vez más, de que, cuando quiere y le dejan -los Gobiernos de  turno-, está a la altura de las mejores del mundo. Y esto es una verdad como un  templo.

 

La Coruña, 20 de mayo de 2012

©Mariano Cabrero Barrena es escritor

Fotografía de Anabel  Segura

Fotografía de José  Mendoza

 

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La indignación de los indignados

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

…Ellos también están indignados.

 


 

La indignación de la ciudadanía contrasta con los privilegios de la clase política […].

Yo estoy indignado por la falta de defensa de la dignidad humana, yo estoy indignado porque casi la mitad de muchachos/muchachas menores de 25 años están en paro, yo estoy indignado porque esta generación está perdida y sin futuro, yo estoy indignado porque la mitad de los pensionistas cobran una pensión que está por debajo del umbral de la pobreza…

Yo estoy indignado porque los políticos se jubilan con maravillosas pensiones por ellos creadas, yo estoy indignado porque cuando salen los políticos de esos lujosos edificios donde se asientan las autonomías españolas (en número de diecisiete, que existen en nuestra ‘España pobre’) ellos y ellas van elegantemente vestidos como jamás pensaron: con trajes de alpaca los primeros, con modelos ‘loewe’ las segundas: todos, desde luego, últimos modelos, y pagados con los dineros de los contribuyentes españoles. ¡Bonito panorama el que describo! Son, sin duda, historias para no dormir.

 

“La gran recesión que afectó al planeta en 2008 aquejó al sistema financiero internacional. La burbuja inmobiliaria hizo quebrar al sistema bancario en España y de otros países”

La gran recesión que afectó al planeta en 2008, y de la que todos fuimos testigos, aquejó al sistema financiero internacional. La burbuja inmobiliaria hizo quebrar al sistema bancario en España y otros países, por el fracaso inmediato de la ley de la oferta y la demanda: nadie se podía figurar que los banco se dedicasen a comprar miles de casas, y, al mismo tiempo, a financiar también millares de préstamos, que después resultaron ser préstamos basura, para la construcción de viviendas sin ton ni son…

 

Nadie dictó las normas de austeridad necesarias para que las autonomías españolas no se endeudasen, tal y como lo están ahora: los españoles vamos a pagar ‘el oro y el moro’ que ellos -los políticos de turno- supieron y quisieron malgastar por activa y por pasiva.

Por su falta de imaginación, por sus promesas incumplidas, por el despido libre, por hacernos creer que éramos hombres/mujeres ricos y en corto espacio de tiempo nos hemos convertido en hombres/mujeres pobres, por enseñarnos que los ciudadanos somos los que realmente -con nuestros votos- debemos y podemos hacer que los líderes políticos cambien sus idearios…, por todo esto y mucho más: hemos entendido los españoles/as que nuestros votos no han servido para nada, y ha fracaso la teoría del ‘El pleno empleo’, que tanto propugnó muestro ex presidente del Gobierno, señor Rodríguez Zapatero. Esto es un hecho evidente.

Sin embargo, los Estados Unidos de América pusieron en combinación una serie de estímulos fiscales y de firmeza en los presupuestos, logrando que su economía crezca en los momentos actuales sobre un 2% y, al mismo tiempo, tratan de reducir el desempleo que se había a cumulado durante los anteriores años: deberíamos copiar de ellos.

 

“Alemania está haciendo ‘la guerra económica actual’ por su cuenta y riesgo, imponiendo sus ideas y criterios para un endeudamiento a largo plazo”

Alemania está haciendo ‘la guerra económica actual’ por su cuenta y riesgo, imponiendo sus ideas y criterios para un endeudamiento a largo plazo, de donde no sé cuándo vamos a salir (¿quizá en el año 2015?): Ángela Merkel, Canciller de Alemania, se ha opuesto en todo momento a la creación de eurobonos, es decir, a comercializar la deuda europea, lo que fomentó que se disparase la prima de riesgo de los países más endeudados: entre ellos nuestra querida España, que se está quedando (se quedó) “como el Gallo de Morón, sin plumas y cacareando”.

 

Hoy en día, sin duda, el escepticismo y la resignación van tomando asiento en las mentes de los españoles, que no ven futuro para los suyos en las condiciones económicas en las que nos encontramos: un verdadero ‘pozo negro’ sin salida de continuidad. Cierto es, que estamos como estamos porque nuestros políticos de turno -el PP actualmente, y antes el PSOE- no hicieron sus deberes de responsabilidad política y económica en nuestras autonomías españolas, en nuestros ayuntamientos y en las inútiles diputaciones provinciales: unos y otras, si no existen cambios radicales para su operatividad, nos llevarán a la banca rota.

Nuestros políticos españoles saben muy poco del ‘arte de gobernar con inteligencia’, pero son expertos en saber manipular voluntades: las voluntades de los desconcertados españoles. Porque son hábiles ingenieros, que nos han hecho creer que formamos parte de una sociedad democrática, y que nos presentamos a votar cada cuatro años y que más tarde ‘aquí paz, después gloria’. Evidentemente que hemos de acudir a las urnas (acción de votar) como deber ciudadano ineludible, pero ninguno de los que acudimos deseamos que nos tomen el pelo como nos lo están tomando hasta la fecha.

La falta de imaginación de los políticos y su precaria preparación política ha contribuido al desencanto de la primavera caliente que se ha venido desarrollando últimamente en distintos lugares del Globo Terráqueo [la movilización de la plaza de Cataluña (Barcelona), la de la Puerta del Sol (Madrid), la de la plaza de Tarhir (El Cairo)…], variopintos entre ellos pero con un denominador común: un firme desencanto hacia los políticos que les gobiernan.

 

“Son hábiles ingenieros, que nos han hecho creer que formamos parte de una sociedad democrática, y que nos presentamos a votar cada cuatro años y que más tarde ‘aquí paz, después gloria’…”

Por su falta de imaginación, por sus promesas incumplidas, por el despido libre, por hacernos creer que éramos hombres/mujeres ricos y -en corto espacio de tiempo, nos hemos convertido en hombres/ mujeres pobres-, por enseñarnos que los ciudadanos somos los que realmente -con nuestros votos- debemos y podemos hacer que los líderes políticos cambien sus idearios: nuestros votos no han servido para nada, y por ‘El pleno empleo’, que tanto propugnó muestro ex presidente del Gobierno, señor Rodríguez Zapatero. Esto es un hecho evidente.

 

El Estado de bienestar se nos está acabando como consecuencia de las limitaciones fiscales, que imposibilitan el poder ampliar y desarrollar los servicios públicos a los muchachos/muchachas de hoy en día. Y vuelvo a insistir en lo de siempre: todo esto es consecuencia de la falta de imaginación de los políticos y su precaria preparación política. En España y en Europa ‘los indignados’ desean derribar a los actuales gobernantes, pero se olvidan que éstos han salido de las urnas, es decir, de los votos emitidos por el pueblo. Azaña dejó escrito: “La República no hace felices a los hombres. Los hace, simplemente, hombres”. “He tratado de gobernar a mi país con razones y con votos y me han respondido con calumnias y fusiles”. “Dentro de muchos años nadie se acordará de Franco ni de mí. Pero el mundo no habrá olvidado que Velázquez pintó Las Meninas”.

 

 

 

La Coruña, 13 de mayo de 2012

Copyright Mariano Cabrero es escritor

La Torre de Hércules, en A Coruña, Patrimonio de la Humidad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yo estoy indignado

SociopolíticaYo estoy indignado

Yo estoy indignado

“]Van elegantemente vestidos[…]

Yo estoy indignado por la falta de defensa de la dignidad humana, yo estoy indignado porque casi la mitad de muchachos/muchachas menores de 25 años están en paro, yo estoy indignado porque está generación está perdida y sin futuro, yo estoy indignado porque la mitad de los pensionistas cobran una pensión que está por debajo del umbral de la pobreza…

Yo estoy indignado porque los políticos se jubilan con maravillosas pensiones por ellos creadas, yo estoy indignado porque cuando salen los políticos de esos lujosos edificios donde se asientan las autonomías españolas (en número de diecisiete, que existen en nuestra “España pobre”),ellos y ellas van elegantemente vestidos como jamás pensaron: con trajes de alpaca los primeros, con modelos ‘loewe’ las segundas: todos, desde luego, últimos modelos, y pagados con los dineros de los contribuyentes españoles. ¡Bonito panorama el que describo! Son, sin duda, historias para no dormir.

La gran recesión que afectó al planeta en 2008, y de la que todos fuimos testigos, aquejó al sistema financiero internacional. La burbuja inmobiliaria hizo quebrar al sistema bancario en España y otros países, por el fracaso inmediato de la ley de la oferta y la demanda: nadie se podía figurar que los banco se dedicasen a comprar miles de casas, y, al mismo tiempo, a financiar también millares de préstamos-que después resultaron ser préstamos basura-, para la construcción de viviendas sin ton ni son…

Nadie dictó las normas de austeridad necesarias para que las autonomías españolas no se endeudasen, tal y como lo están ahora: los españoles vamos a pagar ‘el oro y el moro’ que ellos-los políticos de turno-supieron y quisieron malgastar por activa y por pasiva.

Por su falta de imaginación, por sus promesas incumplidas, por el despido libre, por hacernos creer que éramos hombres/mujeres ricos y-en corto espacio de tiempo, nos hemos convertido en hombres/ mujeres pobres-, por enseñarnos que los ciudadanos somos los que realmente-con nuestros votos-, debemos y podemos hacer que los líderes políticos cambien sus idearios…, por todo esto y mucho más: hemos entendido los españoles/as que nuestros votos no han servido para nada, y ha fracaso la teoría del ‘El pleno empleo’, que tanto propugnó muestro ex presidente del Gobierno, señor Rodríguez Zapatero . Esto es un hecho evidente.

Sin embargo, los Estados Unidos de América, pusieron en marcha una especie de combinación de estímulos fiscales y de firmeza en los presupuestos, logrando que su economía crezca en los momentos actuales sobre un 2% y ,al mismo tiempo, tratan de reducir el desempleo que se había a cumulado durante los anteriores años: deberíamos copiar de ellos.

Alemania está haciendo ‘la guerra económica actual’ por su cuenta y riesgo, imponiendo sus ideas y criterios para un endeudamiento a largo plazo, de donde no sé cuándo vamos a salir(¿ quizá en el año 2015?): Ángela Merkel, Canciller de Alemania, se ha opuesto en todo momento a la creación de eurobonos, es decir, a comercializar la deuda europea, lo que fomentó que se disparase la prima de riesgo de los países más endeudados: entre ellos nuestra querida España, que se está “quedando(se quedó) como el Gallo de Morón, sin plumas y cacareando”.

Hoy en día, sin duda, el escepticismo y la resignación van tomando asiento en las mentes de los españoles, que no ven futuro para los suyos en las condiciones económicas en las que nos encontramos: un verdadero ‘pozo negro’ sin salida de continuidad. Cierto es, que estamos como estamos porque nuestros políticos de turno-el PP actualmente, y antes el PSOE- no hicieron sus deberes de responsabilidad política y económica en nuestras autonomías españolas, en nuestros ayuntamientos y en las inútiles diputaciones provinciales: unos y otras, si no existen cambios radicales para su operatividad, nos llevarán a la banca rota…

Nuestros políticos españoles saben muy poco del ‘arte de gobernar con inteligencia’, pero son expertos en saber manipular voluntades: las voluntades de los desconcertados españoles. Porque son hábiles ingenieros, que nos han hecho creer que formamos parte de una sociedad democrática, y que nos presentamos a votar cada cuatro años y que más tarde ‘aquí paz después gloria’. Evidentemente que hemos de acudir a las urnas (acción de votar) como deber ciudadano ineludible, pero ninguno de los que acudimos deseamos que nos tomen el pelo como nos lo están tomando hasta la fecha.

La falta de imaginación de los políticos y su precaria preparación política, ha contribuido al desencanto de la primavera caliente que se ha venido desarrollando últimamente en distintos lugares del Globo Terráqueo [la movilización de la plaza de Cataluña (Barcelona), la de la Puerta del Sol (Madrid), la de la plaza de Tarar (El Cairo)…], variopintos entre ellos pero con un denominador común: un firme desencanto hacia los políticos que les gobiernan.

Por su falta de imaginación, por sus promesas incumplidas, por el despido libre, por hacernos creer que éramos hombres/mujeres ricos y-en corto espacio de tiempo, nos hemos convertido en hombres/ mujeres pobres-, por enseñarnos que los ciudadanos somos los que realmente-con nuestros votos-, debemos y podemos hacer que los líderes políticos cambien sus idearios: nuestros votos no han servido para nada, y por ‘El pleno empleo’, que tanto propugnó muestro ex presidente del Gobierno, señor Rodríguez Zapatero . Esto es un hecho evidente.

El Estado de bienestar se nos está acabando como consecuencia de las limitaciones fiscales, que imposibilitan el poder ampliar y desarrollar los servicios públicos a los muchachos/muchachas de hoy en día. Y vuelvo a insistir en lo de siempre: todo esto es consecuencia de la falta de imaginación de los políticos y su precaria preparación política. En España y en Europa ‘los indignados ‘desean derribar a los actuales gobernantes, pero se olvidan que éstos han salido de las urnas, es decir, de los votos emitidos por el pueblo. Azaña, dejó escrito: “La República no hace felices a los hombres. Los hace, simplemente hombres”. “He tratado de gobernar a mi país con razones y con votos y me han respondido con calumnias y fusiles”. “Dentro de muchos años nadie se acordará de Franco ni de mí. Pero el mundo no habrá olvidado que Velázquez pintó Las Meninas”

La Coruña( España), 7 de mayo de 2012
Copyright Mariano Cabrero Bárcena

Si yo fuera médic o

 

OPINIÓN / Escucharía a los pacientes para que me contasen sus historias y cuitas personales, a fin de que desahogasen los malos pensamientos que albergan sus almas…

Si yo fuera médico, y lo digo con toda mi alma, trabajaría para curar a mis enfermos. Me conectaría -con hombres y mujeres- como si fueran de mi propia familia. No como se actúa actualmente: cita, acto de presencia ante el galeno de turno -de cinco a diez minutos por persona-, se extiende la correspondiente receta médica por lo que presumiblemente padece el enfermo, y ¡a casa! Nos meteremos en la cama, y pronto… nos curaremos ‘por arte de birlibirloque’. Así funciona la medicina pública española en los momentos actuales.

 

Me conectaría con mis pacientes como si fueran de mi propia familia. No como se actúa actualmente: cita, acto de presencia ante el galeno de turno y de cinco a diez minutos por persona”

La vocación de ser médico nunca la he tenido, pero, si lo hubiera sido, habría practicado ‘el arte de curar’ con todas sus consecuencias. Curando el cuerpo, sin duda, se cura muchas veces el alma, nuestra alma que navega negra por el mundo actual que nos ha tocado vivir: muchas hambres y muchas guerras. Es decir, trabajaría en la medicina pública a cal y canto, olvidándome para siempre de la medicina privada. No tengo nada contra ella, pero entiendo que ésta resta el suficiente tiempo, tan necesario, para atender a tantos enfermos en lista de espera de la Seguridad Social española.

 

Dicho sea de paso, escucharía a los pacientes para que me contasen sus historias y cuitas personales, a fin de que desahogasen los malos pensamientos que albergan sus almas. Hablarles como lo hago con mis amigos, y darles tiempo para que me cuenten lo que les pasa o lo que no les pasa: me da lo mismo. Uno entiende que las palabras curan tanto como las aspirinas, e, incluso, más aún. Por tanto, entendemos todos que la medicina privada -su práctica- debe dejar de ser un negocio crematístico para convertirse en un servicio público.

¡Que nadie deje de ser sanado -con la urgencia que necesitan su males- por falta de medios económicos bastantes, o por esas interminables ‘listas de espera’ que, cuando te llega tu turno, puedes ya hallarse en el ‘reino de los justos’. Un médico o enfermera tranquilo, seguro de sí mismo, seguro de lo que hace, se ha demostrado que transmite un testimonio emocional y convincente al aquejado por cualquier enfermedad, que le hace disminuir el dolor, su dolor.

Entiendo perfectamente la monotonía imperante en el trabajo de cualquier galeno de turno. Si realmente en una mañana -pongamos por caso- tienen que ver a treinta o treinta y cinco pacientes, y al siguiente día ocurre otro tanto de lo mismo, ineludiblemente, ninguno de los aquejados de dolencias -más o menos importantes- podrán ser diagnosticados adecuadamente .Y es que cuando nos convertimos en instrumentos desafinados, es decir, cuando nuestra salud psíquica y física empieza a hacer agua por todos los lados, y en este momento, es cuando necesitamos un doctor, que practique la medicina y que, al mismo tiempo, sea nuestro amigo cuando la enfermedad mine nuestro cuerpo y nuestra alma.

 

¡Que nadie deje de ser sanado -con la urgencia que necesitan su males- por falta de medios económicos, o por esas interminables ‘listas de espera’!

Hemos de evitar que se desarrolle una pirámide interminable que expulse por su parte superior puntiaguda ‘humos con miedos’, pues, a la corta o a la larga, los miedos colectivos tienden a desarrollar y desencadenar una reacción en cadena con resultados conflictivos e imprevisibles. Así de fácil. De la misma manera que violencia engendra violencia, ocurre lo mismo con el miedo que engendra miedo.

 

“¡Hoy tengo un mal día! ¡Todo lo veo negro! ¡Me duele el corazón!”, solemos decir, como si dicha víscera muscular fuera capaz de detectar dolores. Dentro de estas afirmaciones y otras similares llevamos inserto un mundo de miedos (fobias, muchas veces): miedo al amor, al infarto de miocardio, al cáncer, al Sida (Síndrome de Inmune-Deficiencia Adquirida), miedo a perder la cabeza, miedo al sufrimiento, miedo al dolor, etc.: tantos miedos juntos crean barreras, barreras en nuestro intelecto. Todos estos temores que nos amenazan -en los prolegómenos del siglo XXI- al mismo tiempo, nos conducen inevitablemente al gran miedo que todos llevamos dentro: nuestro miedo a la muerte.

La sociedad que nos ha tocado vivir tampoco nos ayuda precisamente a superar estas barreras del intelecto. Pensamos y actuamos, como seres humanos que somos. Y es que la panorámica mundial es problemática: guerras fratricidas, violación de mujeres -con resultado final de muerte- y sus derechos, malos tratos psíquicos y físicos a menores, detención ilegal de menores que desaparecen para siempre, etcétera, etcétera. Bajo este contexto, es lógico que nuestro estado de ánimo se deprima, amén de que nuestra cotidiana vida está llena de preocupaciones, desasosiegos e inquietudes que degeneran en un estado de ansiedad y, que al final, concluyen en la tan temida depresión: el mal psíquico de nuestro siglo XXI.

Nuestra actual sociedad se ha olvidado de nuestros niños y ancianos, ignorando que los últimos han sido ya los primeros y, si Dios quiere, los primeros serán los últimos. Y es que nuestras universidades utilizan medios educativos trasnochados, que imparten conocimientos pero se olvidan de forman personas -jóvenes-, que son los verdaderos motores para construir un mundo mejor que el nuestro. La historia así nos lo enseña, y Rubén Darío también en su maravillosa ‘Canción de primavera’: “¡Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver! (…)”.

 

“Sin presente y sin futuro, necesariamente, la vida en la vejez tiende a refugiarse en el pasado: ¡Qué tristes perspectivas de vida se avecinan para las personas mayores!”

Estamos en un mundo presos del miedo y la no comunicación. Nos hace falta llorar, nos hace falta reír, nos hace falta comunicarnos… nuestras penas y nuestras alegrías, pero comunicarnos. Por esto, sin duda, nos pasamos la vida ‘mendigando humanidad’. Hagamos que nuestros semejantes sean hermanos nuestros. Ese cerebro del que tan poco sabemos es, sin duda, ‘la caja negra’ que transmite miles de órdenes a nuestro corazón, que riega la sangre necesaria para que podamos respirar, comer y dormir todos los días del Señor.

 

Pues si un doctor en medicina nos proporciona el bienestar del cuerpo, el equilibrio emocional, y, al mismo tiempo, nos mitiga la violencia de algunas enfermedades -en la medida de sus fuerzas-, el dolor que acude rápido a nuestra alma será siempre más llevadero. Nosotros -los mortales-, que somos meros pasajeros en tránsito, buscaremos siempre aquello que nos une con nuestros semejantes: el mismo origen, el mismo hábitat, el mismo destino, etc.; y olvidaremos lo que nos diferencia: religión, xenofobia, racismo, idiomas diferentes, pobreza…

Sin presente y sin futuro, necesariamente, la vida en la vejez tiende a refugiarse en el pasado: ¡Qué tristes perspectivas de vida se avecinan para las personas mayores! Pienso, muchas veces, que es provechoso reírse de un mismo e, incluso, de nuestra propia sombra: de esta manera descubro lo poco que sé, y lo mucho que me queda por aprender.

La sociedad que nos ha tocado vivir (¿esa maravillosa democracia española, qué nos habla del estado de bienestar para todos, qué nos habla de la igualdad de oportunidades, qué nos habla de viviendas asequibles para nuestra juventud?) ha ‘roto aguas’, y ha relegado a las personas longevas, única y exclusivamente, para que emitan su voto cada cuatro años. A lo sumo ha construido unas pocas residencias -jaulas de soledad- donde podemos ir a morir, y, desde luego, ser olvidados por propios y/o extraños. Eso sí, para morir con tranquilidad, llevando sobre nuestras espaldas sacos pesados con tierras cargadas de olvidos, penas y sinsabores.

La Coruña, 2 de mayo de 2012

Copyrigh Mariano Cabrero Bárcena es escritor

Mariano Cabrero Bárcena