Los recuerdos afloran a nuestra memoria

Recuerdos

Recuerdos que son silencios caídos del cielo

“Afloran tres recuerdos diferentes en una noche en la que no dormí bien, como ocurre me involucro con esas ‘pobres gentes’ que malviven cerca de nuestros domicilios”

Debo comunicaros que… anoche no dormí bien. Dicho de otro modo: no pegué ojo. Me pasó lo que yo sé. “Cuando llevo un día agitado y preocupado, resolviendo o tratando de resolver -en la medida de lo imposible, haciendo que sean posibles- serios problemas, que afectan a esas ‘pobres gentes’ -sin comida, sin ropas, sin ganas o con pocas ganas de seguir viviendo…-, que malviven no lejos de mi domicilio, me ocurre siempre lo mismo: por la noche no duermo”.

“A mi memoria acudieron -y todos puestos de pie-: una mujer, y un hombre, y luego otra mujer, narrándome sus experiencias (vivencias) de su pasado, que marcaron en sus vidas un triste amanecer”

Es curioso cómo, a veces, los recuerdos afloran a nuestras memorias -verdaderas ‘cajas de sorpresas’-, que son silencios caídos del cielo como agua de mayo…, y que, no lejos de la verdad, nos marcan las directrices exactas a seguir por nuestros entendimientos: éstas que son sacudidas por el motor que mueve la sangre por mis venas: el corazón humano. Corazón y entendimiento, entendimiento y corazón: ambos piezas fundamentales para mover el mundo…

A mi memoria acudieron -y todos puestos de pie-: una mujer, y un hombre, y luego otra mujer, narrándome sus experiencias (vivencias) de su pasado, que marcaron en sus vidas un triste amanecer.

Amanece el primer día: es la historia de una mujer…
Había casi nadie. Corrían las siete de la tarde cuando me encontraba tomando un cafetín, y ojeando revistas ‘matacorazones’. Entró en el establecimiento la hija de un buen amigo mío -por el que siento gran afecto-, que me dijo: “¿Dispones de cinco minutos?”. “Y de cinco mil”, le contesté. Clavó su mirada sobre mis ojos, y exclamó: “¡Deseo ser madre, lo necesito…!”. En mi sesera pululaban mil y una preguntas, y le inquirí -tratándole de ayudar-: “¿Estás embarazada, quizá?”. Al pronto, respondió: “¡Ni mucho menos!…”. Me comentó que salía con chicos, tipos -casados y solteros-, y que “más valía no hablar de sus…”. También me explicó que su vida pasional -ley del deseo sexual- así la resolvía, mas su corazón aparecía frío, con color de muerto. Esta semejante nuestra ha sido y es una competente mujer siglo XXI: tiene talento, escribe libros, es maestra del Estado… formando parte del organigrama social por méritos propios. Mi buena amiga -salvando edades- es atea, no cree en los hombres y menos aún en el amor. Así me lo confesó, y anuencia me dio para comentarlo.

En cualquier caso, mi contertulia es una criatura valiente -hermosa, guapa e inteligente-, que escogió su voluntaria soltería. Es decir, el afrontar la vida lejos de sus progenitores, siendo responsable de sus propias decisiones. Esta solitaria y amorosa mujer, sabe que “el amor es una flor demasiado preciosa para cortarla” (proverbio chino), prosiguió con sus confesiones amigables. Así, desalojó de su interior miedos y temores con soledad. Y me dijo más: “Necesito dar cariño a alguien, necesito un hombre para fabricar un bebé -el de mis sueños-, pero, ¡maldito sida!: tropiezo con él a la vuelta de cualquier esquina”. Es evidente, hoy por hoy, que existen niños/as educados, y bien, por sus madres solteras.

“Mi buena amiga -salvando edades- es atea, no cree en los hombres y menos aún en el amor. Así me lo confesó, y anuencia me dio para comentarlo”

Deseo ser madre…
Ante sus temores -que son los nuestros- aconsejé: “Busca un hombre -¡qué los hay!-, que respete tu cuerpo y temple tu alma”. Explícale tu proyecto amoroso -le dije-, pues hallarás ese hombre. Él te transmitirá sus sentimientos de admiración, aprecio y agradecimiento…, que dejarán huellas perpetuas en el interior de tu vientre. Ésta es nuestra soledad de amor que estamos creando. Paradojas de las postrimerías de nuestro siglo XX: un solo niño, una sola madre también.

Y es que nos hace falta llorar, nos hace falta reír, nos hace falta comunicarnos… Nuestras penas y nuestras alegrías, pero comunicarnos. Por esto, sin duda, nos pasamos la vida ‘mendigando maternidad’. Hagamos que nuestros semejantes sean hermanos nuestros, en lo malo y en lo bueno, pero hermanos nuestros. No me cabe la menor duda de que ser madre es uno de los grandes tesoros de esta vida.

Escucho las palabras del poeta, que dice: “La mujer capricho/ por eso vive de él; / y el hombre que de ella vive, / capricho de ella es”. Erikson mantuvo que “las mujeres están destinadas a tener hijos”. Se equivocó, como seres humanos que somos. En verdad esta muchacha estaba mendigando maternidad. Si mi hija, de su edad, me hubiese pedido consejo, quizás, mi corazón lloraría lágrimas de invierno, y mi laringe articularía palabra alguna.

Amanece el segundo día: es la historia de un hombre…
Era tarde y tenía mucha prisa. Poca gente circulaba por la calle; sólo un hombre sentado sobre las escaleras de un portal, quien me dijo: “¡Eh!, escuche…”. Paré mis pasos, preguntándole: “¿Le ocurre algo?”. Cruzamos nuestras miradas, mientras sostenía en sus dedos un cigarrillo apagado, diciéndome: “¿Me da fuego?”. Yo no fumo, le contesté.

¿Quién sería aquel personaje? Vestía ropas cansadas por el tiempo, sin afeitar, y tendría sobre setenta y siete años. Volviendo sobre lo andado, le dije: “Tome, tome… cien pesetas”. “No pido limosna y nunca la he pedido”, me contestó. Para enmendar mi anterior error, continué diciéndole: “¿Quiere tomar un vino?”. Al instante, respondió: “Poco bebo y cuando lo hago me lo pago yo”.

“Por esto, sin duda, nos pasamos la vida ‘mendigando maternidad’. Hagamos que nuestros semejantes sean hermanos nuestros, en lo malo y en lo bueno, pero hermanos nuestros”

Por mi cabeza circulaban mil y una preguntas, y le interpelé: “¿Qué desea entonces?”. Al momento, contestó: “¡Hablar!, hace más de un siglo que no hablo con nadie”. Le sonsaqué si contaba con familia y contestó que tenía tres hijos y cuatro nietos. “Más vale no hablar…; y, con la vejez, pierde uno hasta los buenos amigos”, concluyó diciendo.

He leído poco y me han contado algunas cosas sobre los ancianos. Allí se encontraba una de esas criaturas solitarias, un semejante que sólo solicitaba “hablar”… y una cerilla que no le pude dar. Verdaderamente era alguien que estaba mendigando humanidad; bueno…, sí era realmente un ser que estaba solo.

Me arrepentí después de no haber estado más tiempo con él -ahora que está de moda no arrepentirse de nada (ni los políticos cuando mienten o se equivocan, ni los economistas cuando yerran en sus pronósticos…)-, con su soledad y sus miedos, su aislamiento…, que será el que uno tendrá a pocos años vista, si la sociedad en la que estamos inmersos no cambia sus costumbres deshumanizadas.

Cuando viejos comienzan nuestras grandes limitaciones físicas e intelectuales y entonces el afecto, la comprensión, el cariño… suplen unas y otras. El último recorrido de mi corta o larga vida la veo más llevadera dentro de la convivencia familiar y no aislada en tristes residencias que, aunque bien atendidas y limpias, son paredes muertas de mi propia soledad. Hay un antiguo proverbio chino que dice: “De jóvenes somos hombres, de viejos, niños”. Pues bien, ¡cuidemos a los niños!

Nuestra actual sociedad se ha olvidado de nuestros niños y ancianos, ignorando que los últimos han sido ya los primeros y, si Dios quiere, los primeros serán los últimos. Y es que nuestras universidades utilizan medios educativos trasnochados, que imparten conocimientos pero se olvidan de forman personas -jóvenes-, que son los verdaderos motores para construir un mundo mejor que el nuestro. La historia así nos lo enseña, y Rubén Darío también en su maravillosa Canción de Primavera: “Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! (…)”.

“Por mi cabeza circulaban mil y una preguntas, y le interpelé: “¿Qué desea entonces?”. Al momento, contestó: “¡Hablar!, hace más de un siglo que no hablo con nadie”

¡Solo deseo hablar con alguien…!

Estamos en un mundo presos del miedo y la no comunicación. Nos hace falta llorar, nos hace falta reír, nos hace falta comunicarnos… Nuestras penas y nuestras alegrías, pero comunicarnos. Por esto, sin duda, nos pasamos la vida ‘mendigando humanidad’. Hagamos que nuestros semejantes sean hermanos nuestros. Sin distinción de raza, opción sexual, sexo, religión, minusvalía…

La Iglesia Católica -a la que pertenezco- no está por la labor de repartir tanta riqueza como posee… El Vaticano es inmensamente rico, así como las numerosas e innecesarias -muchas de ellas- órdenes religiosas que componen nuestra religión. Viven en su monasterios “a cuerpo de rey”, con buenas calefacciones, estupendos coches y cuerpos nutridos por sobrealimentación… No digamos nada del ‘Opus Dei’ (¡dinero y poder, poder y dinero!). Mientras por las calles pululan millones de desheredados de la fortuna… muriéndose de hambre y ‘mendigando humanidad’. ¡Que Dios nos perdone!

[highlight color=bold]Amanece el tercer día: es la historia de otra mujer…
¡Es verdad! Soy un hombre observador, y disfruto -desde luego- ayudando a mis semejantes. Era la hora de la siesta -que nunca duermo-, y me encontraba sentado sobre un banco en el jardín. Dos mujeres jóvenes, de entre treinta y cinco y cuarenta años, hablaban a voces, como lo hacemos la mayoría de los españoles. Piensa uno que ha escuchado todas las cosas de este mundo, pero no, siempre surge algo nuevo. “No puedo aguantar más. Fíjate: ayer me dijo mi jefe que, si me acostaba con él, me propondría para jefe de sección. Ya sabes, habrá pronto un concurso –oposición de régimen interno por méritos (?)- ¡Qué cara dura!”, le contaba la rubia a la pelirroja. “Pues, si fuera yo, no lo pensaría dos veces. ¡Mira qué… son doscientos cuarenta con cuarenta euros más al mes! ¿Quién iba a enterarse?”, le contestó la pelirroja.

Y es que en las empresas, públicas y privadas, se hayan ya muchas mujeres desempeñando labores propias de los hombres, pero sin perder para nada su identidad femenina. A su lado deambulan desaprensivos, vividores, buscadores de cuerpos –oro suave– femeninos deseados… que acosan sexual y moralmente a las féminas –sean casadas, solteras o viudas–. Pasados unos minutos la rubia quedó sola, pero como estamos en democracia, me dijo mi atrevimiento: “Acércate a esa chica, y trata de ayudarla”. “¡Perdone, señorita, mi atrevimiento! No he podido sustraerme a escuchar sus conversaciones y, de verdad, creo que debe denunciarle”, le manifesté. “Le presto mi reproductor de casetes. Ya ve, pequeño como un paquete de cigarrillos. Métalo en el cajón de su mesa de trabajo, y presione aquí (Rec y Play) cuando entre ese cazamujeres de mente estrecha”, terminé diciéndole.

“El último recorrido de mi corta o larga vida la veo más llevadera dentro de la convivencia familiar y no aislada en tristes residencias que, aunque bien atendidas y limpias, son paredes muertas de mi propia soledad”

No es prueba suficiente ante los tribunales de justicia, pero si evidencia ética para que le cambien de negociado. “¿Cree que tendré arrestos suficientes para tenderle esta pequeña trampa a ese hijo de…?”, me contestó. Claro que sí, le dije, pues la democracia –sus leyes– le confieren el derecho a defenderse, y belleza le sobra en abundancia, pero para ser mujer de un solo hombre: su marido. Pues bien, enseñando a un sinvergüenza a respetar a las mujeres, respetará a la propia.

“Quien ama y respeta a una mujer está amando y respetando al mundo entero. No olvidemos que si nosotros estamos pernoctando en este valle de lágrimas se lo debemos a ellas”.

Deseo ser respetada…

“La mujer quiere ser amada sin razón, sin motivo; no porque sea hermosa o buena o bien educada o graciosa o espiritual, sino porque es”, Henri Fréderic Amiel, diario íntimo II. Nos tenían enseñado –en años anteriores– que por el mero hecho de haber nacido hombres, y no mujeres, dominaríamos el mundo: gran error el cometido por nuestros maestros. Hoy por hoy, y a Dios gracias, la mujer/es está/n liberadas para bien o para mal, pero han asumidos todas sus consecuencias. Realmente esta señorita–funcionario, como otras muchas, están -todos los días del año– mendigando honestidad… Cierto es, y he de decir, que el acoso sexual existe en todos los países del mundo, por desgracia.

Y es que el motor que mueve la sangre por mis venas, el corazón, me habla siempre en silencio, y me dice, muchas veces, que todos somos unos mendigos… en busca del amor, en busca del amor de nuestro semejantes. Hoy han hablado tres mendigos, mañana… Pero, es cierto y verdadero que, sin lugar a dudas, los mendigos también aman, los mendigos también desean ser padres, los mendigos también son honestos…

La Coruña, 22 de abril de 2011
Copyright Mariano Cabrero es escritor

Haciendo historia…

El autor

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Los que ostentan el poder

Los politicos se equivocan, pero lo lamentable es...que persisten en el error.

Los que ostentan el poder (mandar) después de unas elecciones democráticas, entienden muchas veces que éstas les proporcionan una especie de ‘cheque en blanco’, mediante el cual obtienen una prepotencia para cometer toda serie de despropósitos y abusos dentro de la democracia que ellos proclamaban antes de ser elegidos: es entonces cuando desde el Gobierno, que sale de la urnas, tratan de controlar la radio, la prensa, la televisión…

¿ Internet?:.. esto es harina de otro costal, sin duda. En esta red de redes es donde los internautas navegan, descubren y tratan de esclarecer y revelar verdades incómodas para ciertos países que se autodenominan ‘democráticos’. Todas las democracias necesitan de un control por parte de los medios de comunicación: éstos ayudan a que los gobiernos de turno no ‘hagan de su capa un sayo’. Es decir, que éstos no actúen con absoluta libertad, sin dar cuenta a nadie de la potestad propia.

Los “padres de la Constitución (Constitución española de 1978)” tenían visión… de futuro. Quizá interpretaron que los que habrían de sucederles tendrían las mismas miras políticas de la unidad de España, y que su capacidad de dialogo habría de ser mayor, con el correr de los años. Mas se equivocaron al cien por cien. Los mandatarios españoles actuales, el señor Rodríguez Zapatero-presidente del Ejecutivo español-, y el señor Rajoy-jefe de la Oposición-, no poseen la categoría política de los primeros: ambos luchan por sus propios intereses, interesándoles muy poco la idea de una España unida y democrática, donde la 17 autonomías españolas dependan, única y exclusivamente, del poder central ubicado en la capital de España. Madrid. ¡Ésta es nuestra triste realidad actual…!

Paul Valéry, dejó escrito: “la política es el arte de apartar a la gente de los asuntos que propiamente les conciernen”. Y esto es lo que hacen, con mucha habilidad, muchos políticos de hoy en día, desgraciadamente.

Siempre existieron y existirán idealistas convencidos –hombres y mujeres, mujeres y hombres–, que moverán los cerebros de las personas, para conseguir un mundo mejor y más equitativo: Y es que nadie muere dos veces por un ideal. El/los reloj/es está/n parado/s en las 00h 00′ 00”, y como testigos del tiempo, marcará/marcarán un antes y un después de cualesquiera hechos ocurridos en la historia de la humanidad.Siempre existió y existirá ‘un soñador/a para un pueblo’ para que invocando-al Dios de todas las religiones-, pactando y convenciendo-pero jamás engañando, tal y como no debe ser-, lleve a feliz puerto las negociaciones necesarias para evitar una guerra, un conflicto armado…con consecuencias impredecibles para la población civil.

Siempre he entendido que el ideario político de un hombre son sus hechos. Hemos de evitar- a poder ser, dentro de nuestras posibilidades-, no seguir el camino equivocado de realizar acciones que nos conduzcan inexorablemente a “la guerra por la guerra”: este camino lo llevó a la práctica el ex presidente Bush-el “señor de las bombas”. Evidentemente, George_W._Bush ( 20 de enero de 2001 – 20 de enero de 2009) , no fue durante su mandato un idealista, ni un ‘soñador para un pueblo’: para el pueblo de los Estados Unidos de América.

Seamos personas valientes, y no meros robots informáticos…Si somos capaces de no convertirnos en robots informáticos–internautas–, en el amplio y ancho mundo, que nos muestra Internet en nuestras pantallas de los ordenadores, el futuro estará en leer periódicos–diarios–, que presuponen la identidad de una nación–por añadidura ciudad–, cuando dicha información es procesada por distintos individuos de un mismo hábitat. Si somos capaces–los que nos dedicamos a escribir–de defender nuestras ideas y pensamientos–aunque algunas veces equivocados–dentro de un equilibrio y respecto para con los demás…, entonces el futuro–nuestro futuro–estará en leer. Si son capaces los periodistas de escribir con crítica constructiva, con independencia, con objetividad, denunciando los hechos punitivos y sus autores para que la información sea veraz, seguir practicando el periodismo de investigación…, entonces el futuro–nuestro futuro–, estará en leer. Es decir, en leer libros convencionales, libros digitales, periódicos, revistas (con corazón y sin corazón, pero con sentido común), simples cuentos infantiles…

Cuando cometemos equivocaciones lo hacemos en virtud del principio de libertad que todos poseemos; respecto a este principio, San Agustín, dejó escrito: “Dios que me hizo sin mí, no me podrá salvar sin mí”. Un equipo de psicólogos americanos han desarrollado unas pruebas para predecir por qué cometen fallos los pilotos de aviones, cirujanos, conductores de autobuses…Yo me remito al consabido dicho bíblico: “Quién está exento de culpa que tire la primera piedra”.

Pues bien, los norteamericanos (¡qué lo estudian todo!) tratan de detectar precozmente las causas que pueden producir los “despistes” humanos, y entre ellos: el estrés, la fatiga psíquica y física, la depresión…Todo esto está muy bien, pero quizá estos exhaustivos estudios les han sido encomendados por las compañías de seguros, pues han pagado muchos dineros por errores cometidos por los anteriores profesionales. Quieren construir un hombre-robot, que no tenga fallos…Sería peligroso que los países democráticos nos impusieran qué leer y qué no leer, qué hacer en nuestro tiempo libre, qué pensar o qué no pensar: nos convertirían en los modernos Estados ruso e iraní: en estos países los ciudadanos cuenta por su voto, pero se les prohíbe pensar: entienden que pensar es malo para la salud.

La prensa escrita–leída como de costumbre–, siempre tendrá fututo: decir la verdad por encima de todos es una de las premisas fundamentales, que jamás debemos olvidar. Tenemos ante nuestros ojos quienes pueden recuperarla: los estudiantes, los que buscan trabajo–el comer es necesario y agradecido, y no digamos ‘el buen comer’ que estimula nuestras glándulas gustativas y nos hace disfrutar en compañía de nuestros buenos amigos en esa interminables sobremesas–, las minorías socio-políticas, los inmigrantes…Todos y cada uno de nosotros debemos leer para cultivarnos.

Concretamente los inmigrantes podrán llegar a ser futuros escritores de literatura –porque literatura son realmente los periódicos–, con sus luces y sus sombras. Ellos y ellas poseen un amplio abanico de experiencias vividas: explotaciones en sus trabajos –trabajan más horas y cobran menos que los oriundos de los países donde viven–, sufren xenofobia, son objeto de abusos y acosos sexuales en sus trabajos cotidianos, son objeto de malos tratos por parte de sus propios maridos–donde las cicatrices, deformaciones y quemaduras en sus cuerpos rotos dan fe de las palizas recibidas, cuando antes aparecían hermosos y deseados por aquellos que les juraron amor eterno.

La Coruña, 22 de abril de 2011

© Mariano Cabrero es escritor

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El autor

Sueños

Sueños libres

“Si perdiera a mi esposa en el tiempo terrenal concedido, mis ojos quedarían oscuros y la brújula casera nunca marcaría el norte”, me comentaba un viejo amigo. “Recuerdo sus desvelos y trabajos -inquietudes– para conmigo y los míos y, viéndola, sé que las demás mujeres tienen un lugar privilegiado en el corazón de sus maridos”, terminó diciéndome. La siento, la escucho, y duermo a su lado cuando ya han transcurrido más de cuarenta “instantes” inenarrables de amor: pasional, espiritual, con sus luces y sus sombras–no hay sobre la tierra la felicidad completa–, con sus besos interminables y llenos de ternura…Fuimos y somos, el uno para el otro, fruta prohibida para los demás, donde las lágrimas de su ojos…parecían gotas caídas del cielo, y el respirar de su corazón…eran como llantos sinceros de ‘recién nacidos’.¡ Gloria bendita el amor entre el hombre y la mujer!…

¿Y sus manos?:, ¡Qué hablan de amor cuando cogen!, de besos son todo halagos. Me dicen de sinsabores– ¡Oh Jesús, divinas manos!–, me atrapan cuando me oprimen…, se apoyan en mis costados. Que cuando besan sus labios…yo digo: ¡fueron sus manos! ¡Qué yo quiero verla pronto!, caminito de Santiago. ¡Qué llevo mis sueños verdes!, y quiero besar sus manos. Y pienso, sin equivocarme, que si Dios–ese “Dios de todas las religiones”, que no solamente de la religión católica–, me la llevase, quizá, mis ojos perderían la luz del día para buscar la noche oscura de los tiempos. Y sigo llevando mis sueños verdes y bien regados para que nunca mueran…

Aquella noche Jorge la había pasado mal, realmente mal. Rodeado de sueños entrecortados, ensueños pasajeros, quizá alucinaciones… Y él me contaba, con palabras entrecortadas, silenciosas, como si tuviera en su cuerpo los mil demonios que todos llevamos dentro y tratamos de dominar. Y así exclamó: “La vi sólo unos instantes, sola, sobre la quieta nieve emanando dulzura, quietud, belleza, eternidad… Desnuda estaba decúbito prono, pero enseñando nada en su desnudo cuerpo. Escuche voces, divinas palabras… Su cuerpo emanaba olor puro rosas, no concupiscencia; allí donde los ojos admiraban sin clavar dardos venenosos, allí donde pensamientos se sumaban en el olvido, allí donde el hombre contemplaba en ella a su Dios Creador”.

Le dije a Jorge que no se preocupara porque soñar, lo que se dice soñar… soñamos todos. Y escucho mis palabras como si viniesen del propio Dios. Éramos amigos de los de siempre. Si, realmente, de esos amigos que se cuentan con los dedos de una mano, y, a veces faltan dedos, como muestra inequívoca de que la amistad –es poca la que se posee y perecedera–cuando nuestras cabezas empiezan a peinarse con canas, que son los testigos del tiempo que nos marcan nuestro paso por la vida terrenal. Y sigo llevando mis sueños verdes y bien regados para que nunca mueran…nunca jamás. Uno aprende a soñar cuando es joven, cuando nuestras madres nos cantaron aquellas maravillosas e inolvidables ‘nanas’: “¡Duérmete niño, duérmete rey!/ Eres mi vida, mi atardecer”.

Pero Jorge me seguía hablando y más hablando, y, desde luego era edificante y provechoso, al mismo tiempo, el escucharle. Y me siguió diciendo: “Escucha, escucha la continuación de mi sueño ‘Desnudo femenino…belleza de mujer; posturas no escogidas que ojo quiso ver y sólo vio belleza, desnudo de mujer; y sólo silueta…ciega niebla…, y se fue. Quizá un sueño tuve, soñé…, ¡ya no lo sé! Desnudo femenino…belleza de mujer’ y observa a qué son debidos estos malestares que ocupan mis sueños diarios”. Porque vivir quiere decir soñar y más soñar…

Sueños libres, sueños muertos, sueños tenebrosos, sueños…, si, simplemente sueños. Porque vivir quiere decir soñar. Y mi buen amigo, Jorge–que no había asistido de joven a una escuela para cultivar el amor dentro del matrimonio, porque no existe ni existirá…esa escuela, dado que el amor es y son vivencias, experiencias, sentimientos, imaginaciones, cierta pequeña enfermedad de nuestro intelecto–, soñaba, porque vivía. Estaba viviendo una mala experiencia: su esposa se le había marchado con un íntimo amigo, todo había ocurrido sin mediar palabra alguna…Mas le traté de consolar, diciéndole: “Mira, Jorge, tienes toda una vida por delante y ya sabes que ‘enemigo que huye, puente de plata’. No es bueno que el hombre/mujer esté solo, que estés solo. Tú sabías y todos sabemos que el ‘Dios de todas las religiones’ –a mujeres y hombres– nos ha concedido los placeres y los dolores del amor. Sin embargo, el amor es algo maravilloso…que hemos de cultivar a lo largo de nuestra vida terrenal”.

Y es que el amor es algo maravilloso, que merece ser vivido una y mil veces. Se puede vivir con pocos alimentos, se puede vivir con pocos amigos, se puede vivir con enfermedades crónicas, se puede vivir contemplando los horrores de la guerra…Mas nunca jamás sin amor (hasta los pobres “perros callejeros” necesitan unas migajas de amor y pan).
Desde luego, y, a la vista de lo oído, uno se pregunta quién no ha soñado alguna vez en la vida. Todos y cada uno de nosotros. Parece mentira que, en los tiempos actuales, con tanta información que observamos aparentemente entre los seres vivientes, sean necesarias las agencias del corazón dedicadas a poner en contacto corazones–llenos de humanidad–de mujeres. Esta última relación ha sido y es siempre personal e intransferible. No obstante, interponemos muchas veces nuestros propios individualismos, egoísmos…en función de lo que otros nos puedan resolver.

Entristece comprobar que las prisas, el “ Estrés”, el exceso de trabajo–para unos y otros–, las comodidades…nos mediaticen de tal manera nuestros corazones que nos hacen olvidar que poseemos “corazones vivos” para amar, desear, que se convertirán en corazones muertos de nuestra propia soledad, si no los usamos de forma racional, humana. Dice un proverbio chino: “Sólo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás”.

La Coruña, 22 de abril de 2011
© Mariano Cabrero es escritor

Si perdiera a mi esposa

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Fruta prohivida para los demás

Si perdiera a mi esposa en el tiempo terrenal concedido, mis ojos quedarían oscuros y la brújula casera nunca marcaría el norte. Recuerdo sus desvelos y trabajos -inquietudes– para conmigo y los míos y, viéndola, sé que las demás mujeres tienen un lugar privilegiado en el corazón de sus maridos. La siento, la escucho, y duermo a su lado cuando ya han transcurrido más de cuarenta “instantes” inenarrables de amor: pasional, espiritual, con sus luces y sus sombras –no hay sobre la tierra la felicidad completa–, con sus besos interminables y llenos de ternura…Fuimos y somos, el uno para el otro, fruta prohibida para los demás.

Sueños libres, sueños muertos, sueños tenebrosos, sueños…, si, simplemente sueños. Porque vivir quiere decir soñar. Y mi buen amigo, Jorge–que no había asistido de joven a una escuela para cultivar el amor dentro del matrimonio, porque no existe ni existirá…esa escuela, dado que el amor es y son vivencias, experiencias, sentimientos, imaginaciones, cierta pequeña enfermedad de nuestro intelecto–, soñaba, porque vivía.

Estaba viviendo una mala experiencia: su esposa se le había marchado con un íntimo amigo, todo había ocurrido sin mediar palabra alguna…Mas le traté de consolarle, diciéndole:

“Mira, Jorge, tienes toda una vida por delante y ya sabes que ‘enemigo que huye, puente de plata’. No es bueno que el hombre/mujer esté solo, que estés solo. Tú sabías y todos sabemos que el ‘Dios de todas las religiones’ –a mujeres y hombres– nos ha concedido los placeres y los dolores del amor. Sin embargo, el amor es algo maravilloso…que hemos de cultivar a lo largo de nuestra vida terrenal”.

Y es que el amor es algo maravilloso, que merece ser vivido una y mil veces. Se puede vivir con pocos alimentos, se puede vivir con pocos amigos, se puede vivir con enfermedades crónicas, se puede vivir contemplando los horrores de la guerra…Mas nunca jamás sin amor (hasta los pobres “perros callejeros” necesitan unas migajas de amor).

Si perdiera a mi esposa en el tiempo terrenal concedido, mis ojos quedarían oscuros y la brújula casera nunca marcaría el norte. Recuerdo sus desvelos y trabajos -inquietudes– para conmigo y los míos y, viéndola, sé que las demás mujeres tienen un lugar privilegiado en el corazón de sus maridos. La siento, la escucho, y duermo a su lado cuando ya han transcurrido más de cuarenta “instantes” inenarrables de amor: pasional, espiritual, con sus luces y sus sombras –no hay sobre la tierra la felicidad completa–, con sus besos interminables y llenos de ternura…Fuimos y somos, el uno para el otro, fruta prohibida para los demás.

¿Y sus manos?:, ¡Qué hablan de amor cuando cogen!, de besos son todo halagos. Me dicen de sinsabores– ¡Oh Jesús, divinas manos!–, me atrapan cuando me oprimen…, se apoyan en mis costados. Que cuando besan sus labios…yo digo: ¡fueron sus manos! ¡Qué yo quiero verla pronto!, caminito de Santiago. ¡Qué llevo mis sueños verdes!, y quiero besar sus manos. Y pienso, sin equivocarme, que si Dios–ese “Dios de todas las religiones”, que no solamente de la religión católica–, me la llevase, quizá, mis ojos perderían la luz del día para buscar la noche oscura de los tiempos.

Aquella noche Jorge la había pasado mal, realmente mal. Rodeado de sueños entrecortados, ensueños pasajeros, quizá alucinaciones… Y él me contaba, con palabras entrecortadas, silenciosas, como si tuviera en su cuerpo los mil demonios que todos llevamos dentro y tratamos de dominar. Y así exclamó: “La vi sólo unos instantes, sola, sobre la quieta nieve emanando dulzura, quietud, belleza, eternidad… Desnuda estaba decúbito prono, pero enseñando nada en su desnudo cuerpo. Escuché voces, divinas palabras… Su cuerpo emanaba olor puro rosas, no concupiscencia; allí donde los ojos admiraban sin clavar dardos venenosos, allí donde pensamientos se sumaban en el olvido, allí donde el hombre contemplaba en ella a su Dios Creador”.

Le dije a Jorge que no se preocupara porque soñar, lo que se dice soñar… soñamos todos. Y escucho mis palabras como si viniesen del propio Dios. Éramos amigos de los de siempre. Si, realmente, de esos amigos que se cuentan con los dedos de una mano, y, a veces sobran dedos, como muestra inequívoca de que la amistad –es poca la que se posee y perecedera–cuando nuestras cabezas empiezan a peinarse con canas, que son los testigos del tiempo que nos marcan nuestro paso por la vida terrenal.

Pero Jorge me seguía hablando y más hablando, y, desde luego era edificante y provechoso, al mismo tiempo, el escucharle. Y me siguió diciendo: “Escucha, escucha la continuación de mi sueño ‘Desnudo femenino…belleza de mujer; posturas no escogidas que ojo quiso ver y sólo vio belleza, desnudo de mujer; y sólo silueta…ciega niebla…, y se fue. Quizá un sueño tuve, soñé…, ¡ya no lo sé! Desnudo femenino…belleza de mujer’ y observa a qué son debidos estos malestares que ocupan mis sueños diarios”.

Desde luego, y a la vista de lo oído, uno se pregunta quién no ha soñado alguna vez en la vida. Todos y cada uno de nosotros. Parece mentira que, en los tiempos actuales, con tanta información que observamos aparentemente entre los seres vivientes, sean necesarias las agencias del corazón dedicadas a poner en contacto corazones –llenos de humanidad– de mujeres. Esta última relación ha sido y es siempre personal e intransferible. No obstante, interponemos muchas veces nuestros propios individualismos, egoísmos…en función de lo que otros nos puedan resolver.

Entristece comprobar que las prisas, el estrés, el exceso de trabajo–para unos y otros–, las comodidades…nos mediaticen de tal manera nuestros corazones que nos hacen olvidar que poseemos “corazones vivos” para amar, desear, que se convertirán en corazones muertos de nuestra propia soledad, si no los usamos de forma racional, humana. Dice un proverbio chino: “Sólo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás”.

La Coruña, 22 de abril de 2011

Copyright Mariano Cabrero es escritor

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Los seres humanos nacemos

Haciendo historia...

Así de pequeños nacemos, y de mayores...qué maldadalcanzamos...

Sabemos que la bioenergía se produce quemando biomasa -materia orgánica como plantas o madera–, la eólica valiéndose de turbinas de viento para generar electricidad, la hidroeléctrica que aprovecha la energía del agua, la solar desarrollada a través de paneles solares -que están hechos de células fotovoltaicas–, el hidrógeno que estando en el agua figura como una fuente inagotable de energía, la geotérmica –energía que aprovechamos del calor emanado del centro de la tierra–,y, por último, la oceánica aprovechando por una parte la energía termal que produce el calor del sol y por otra produciendo energía mecánica procedente de la olas y las mareas. Hemos aprendido de todos estos adelantos para desarrollar un mejor bienestar para nuestras vidas, pero no hemos aprendido a respetar y a educar al niño/a, y a las personas en general. ¡No somos muy listos, desde luego!…

Me siento frente a una cuartilla y trato de pensar -a corazón abierto,-el porqué de los males que aquejan a nuestra sociedad actual. No dudo, ni por un momento, de que estamos rodeados de múltiples odios, venganzas, envidias, miedos…Y tantas y tantas guerras, que se han desarrollado desde el principio de la humanidad hasta nuestros días:(…) I y II Guerra Mundial, y las actuales guerras de Irán y Afganistán. Todas ellas, ineludiblemente nos conducen a un mundo llenos de miserias, pobreza y hambre: En definitiva, he de decir que con ellas sólo se consigue la muerte de nuestros semejantes…

Sin embargo, EE UU no estuvo ni está por la labor de desarrollar alternativas viables y que sean tendentes a la desaparición del ‘oro negro’: el petróleo, pues es el primer país productor de armas del mundo, y las armas hay que venderlas. Los políticos americanos- sus Gobiernos- han intervenido siempre allí donde se encuentra el petróleo-oro negro-: apoyaron al fallecido Sha de Irán, y fomentaron la revolución iraní; comenzó, y no acabó por qué no puede, la guerra de Irak, que hoy en día se ha convertido en una guerra civil de hecho-antes había apoyado al fallecido Sadam Husein contra Irán-, y, por último, cuando desplegó tropas en Arabia Saudita, sin saberlo, favoreció la creación política-fundamentalista de Al Qaeda. Si hacemos una lectura oportuna, desde luego podemos entender que Estados Unidos tiene como misión primordial asegurarse el suministro de petróleo y su control para su propio enriquecimiento. Vemos, observamos, comprobamos una descarada maniobra en la región de Golfo Pérsico, y siempre en unión de Inglaterra. Mas la clave para el suministro de petróleo es la paz, y no la guerra por la guerra. ¡Pero vaya usted a convencer a esos descerebrados americanos, políticamente hablando! El petróleo es una mezcla compleja de Hidrocarburos , siendo la principal fuente de energía de nuestro planeta.

Y es así que los seres humanos heredamos rasgos genéticos, que han de condicionar el resto de nuestras vidas, pero después estamos condicionados por la cultura y la acción de las fuerzas sociales. Somos animales racionales condicionados por tres fuentes principales del ser humano: violencia, conocimiento e inteligencia, y, como colofón a éstas, es el… ¡maldito dinero!, quien mueve, por desgracia, todos los funcionamientos de nuestra vida actual. Triste es reconocer que la violencia que se emplea para matar va unida inexorablemente al poder, al ejercicio del poder que no acata normas ni leyes… Solamente ésta será ejecutada para castigar, hacer daño, matar…

Todos los seres humanos nacemos, en principio, con semillas de bondad, racionalidad y generosidad. Pero, al mismo tiempo, se desarrollan en el interior de nuestros corazones simientes de odio, xenofobia, crueldad, violencia… (Los animales matan por hambre, pero los hombres/mujeres matan por puro placer… ¡Triste y puro placer!): es ¡la bestia! , que todos llevamos dentro. Cuando cometemos crueldad contra las personas, los convertimos en “juguetes rotos” de por vida. Ashley_Montagu, dejó escrito: “Aprender a hablar nos cuesta muchos meses. Aprender a amar puede costar años. Ningún ser humano nace con impulsos hostiles o violentos, y nadie se vuelve hostil o violento sin tomarse el tiempo necesario para aprenderlo”.

Coinciden los entendidos en la materia, y entiendo que no están equivocados, cuando señalan que para formar el carácter de una persona, sin duda, precisamos de algunas necesidades primordiales. A saber: afecto, calor humano, alimentos… Es decir, todos los estímulos necesarios, y al mismo tiempo complementarios, para saber discernir entre el bien y el mal. Por el contrario, bajo necesidades contrarias a las anteriores: abandono psíquico o psicológico, falta de afecto, falta de comprensión…, las personas vuelan de un lugar a otro buscando sosiego y paz en algún país del Globo Terráqueo:
Nuestra actual maldad- ha llegado hasta tal punto- que, con plena conciencia de lo que hacemos y pensamos, hemos sometido al niño/a-de por vida-a una esclavitud, y de esto no me cabe la menor duda, que se está fomentado más y más cada día que pasa. Lo vemos con nuestros propios ojos: tantas y tantas son las forma de explotación de menores, a saber: trata infantil–de niños/as–, comercio sexual con fines lucrativos, trabajos en minas de la muerte, trabajos en la agricultura, los denominados “Niños soldados” creados como escudos humanos para una muerte cierta, matrimonios infantiles forzosos, esclavitud domestica por parte de sus propios padres, abusos sexuales cometidos por los últimos, pederastia( cuando el menor tiene 13 años de edad, y da su consentimiento, resulta que el ‘pederasta’ no comete delito alguno).

Todos sabemos que han existido, y probablemente existen sacerdotes católicos pederastas en todo el mundo. Casos concretos se pueden citar: en Dublín-República de Irlanda, 2002–, en Boston–Estados Unidos, 2002–, en Canadá…Y de aquellos también hay constancia en otras religiones del mundo. Pedofilia: la ejercen hombres desaprensivos e inhumanos–casados y solteros, solteros y casados–, que buscan placer enfermo en las pobres criaturas que Dios creo, etc. Así se encuentra el Código Penal español. Respeto esta ley pero no la comparto. Y seguimos convirtiendo a nuestros menores en juguetes rotos.

La Coruña, 22 de abril de 2011
©Mariano Cabrero es escritor

La bionergía se produce quemando

Es una alternativa a la extracción del petróleo

Sabemos que la bioenergía se produce quemando biomasa -materia orgánica como plantas o madera–, la eólica valiéndose de turbinas de viento para generar electricidad, la hidroeléctrica que aprovecha la energía del agua, la solar desarrollada a través de paneles solares -que están hechos de células fotovoltaicas–, el hidrógeno que estando en el agua figura como una fuente inagotable de energía, la geotérmica –energía que aprovechamos del calor emanado del centro de la tierra–,y, por último, la oceánica aprovechando por una parte la energía termal que produce el calor del sol y por otra produciendo energía mecánica procedente de la olas y las mareas.

Hemos aprendido de todos estos adelantos para desarrollar un mejor bienestar para nuestras vidas, pero no hemos aprendido a respetar y a educar al niño/a, y a las personas en general. ¡No somos muy listos, desde luego!…

Me siento frente a una cuartilla y trato de pensar -a corazón abierto,-el porqué de los males que aquejan a nuestra sociedad actual. No dudo, ni por un momento, de que estamos rodeados de múltiples odios, venganzas, envidias, miedos…Y tantas y tantas guerras, que se han desarrollado desde el principio de la humanidad hasta nuestros días:(…) I y II Guerra Mundial, y las actuales guerras de Irán y Afganistán. Todas ellas, ineludiblemente nos conducen a un mundo llenos de miserias, pobreza y hambre: En definitiva, he de decir que con ellas sólo se consigue la muerte de nuestros semejantes…

Sin embargo, EE UU no estuvo ni está por la labor de desarrollar alternativas viables y que sean tendentes a la desaparición del ‘oro negro’: el petróleo, pues es el primer país productor de armas del mundo, y las armas hay que venderlas. Los políticos americanos- sus Gobiernos- han intervenido siempre allí donde se encuentra el petróleo-oro negro-: apoyaron al fallecido Sha de Irán, y fomentaron la revolución iraní; comenzó, y no acabó por qué no puede, la guerra de Irak, que hoy en día se ha convertido en una guerra civil de hecho-antes había apoyado al fallecido Sadam Husein contra Irán-, y, por último, cuando desplegó tropas en Arabia Saudita, sin saberlo, favoreció la creación política-fundamentalista de Al Qaeda. Si hacemos una lectura oportuna, desde luego podemos entender que Estados Unidos tiene como misión primordial asegurarse el suministro de petróleo y su control para su propio enriquecimiento. Vemos, observamos, comprobamos una descarada maniobra en la región de Golfo Pérsico, y siempre en unión de Inglaterra. Mas la clave para el suministro de petróleo es la paz, y no la guerra por la guerra. ¡Pero vaya usted a convencer a esos descerebrados americanos, políticamente hablando! El petróleo es una mezcla compleja de Hidrocarburos , siendo la principal fuente de energía de nuestro planeta.

Y es así que los seres humanos heredamos rasgos genéticos, que han de condicionar el resto de nuestras vidas, pero después estamos condicionados por la cultura y la acción de las fuerzas sociales. Somos animales racionales condicionados por tres fuentes principales del ser humano: violencia, conocimiento e inteligencia, y, como colofón a éstas, es el… ¡maldito dinero!, quien mueve, por desgracia, todos los funcionamientos de nuestra vida actual. Triste es reconocer que la violencia que se emplea para matar va unida inexorablemente al poder, al ejercicio del poder que no acata normas ni leyes… Solamente ésta será ejecutada para castigar, hacer daño, matar…

.Todos los seres humanos nacemos, en principio, con semillas de bondad, racionalidad y generosidad. Pero, al mismo tiempo, se desarrollan en el interior de nuestros corazones simientes de odio, xenofobia, crueldad, violencia… (Los animales matan por hambre, pero los hombres/mujeres matan por puro placer… ¡Triste y puro placer!): es ¡la bestia! , que todos llevamos dentro. Cuando cometemos crueldad contra las personas, los convertimos en “juguetes rotos” de por vida. Ashley_Montagu, dejó escrito: “Aprender a hablar nos cuesta muchos meses. Aprender a amar puede costar años. Ningún ser humano nace con impulsos hostiles o violentos, y nadie se vuelve hostil o violento sin tomarse el tiempo necesario para aprenderlo”.

Coinciden los entendidos en la materia, y entiendo que no están equivocados, cuando señalan que para formar el carácter de una persona, sin duda, precisamos de algunas necesidades primordiales. A saber: afecto, calor humano, alimentos… Es decir, todos los estímulos necesarios, y al mismo tiempo complementarios, para saber discernir entre el bien y el mal. Por el contrario, bajo necesidades contrarias a las anteriores: abandono psíquico o psicológico, falta de afecto, falta de comprensión…, las personas vuelan de un lugar a otro buscando sosiego y paz en algún país del Globo Terráqueo:

Nuestra actual maldad- ha llegado hasta tal punto- que, con plena conciencia de lo que hacemos y pensamos, hemos sometido al niño/a-de por vida-a una esclavitud, y de esto no me cabe la menor duda, que se está fomentado más y más cada día que pasa. Lo vemos con nuestros propios ojos: tantas y tantas son las forma de explotación de menores, a saber: trata infantil–de niños/as–, comercio sexual con fines lucrativos, trabajos en minas de la muerte, trabajos en la agricultura, los denominados “Niños soldados” creados como escudos humanos para una muerte cierta, matrimonios infantiles forzosos, esclavitud domestica por parte de sus propios padres, abusos sexuales cometidos por los últimos, pederastia( cuando el menor tiene 13 años de edad, y da su consentimiento, resulta que el ‘pederasta’ no comete delito alguno).

Todos sabemos que han existido, y probablemente existen sacerdotes católicos pederastas en todo el mundo. Casos concretos se pueden citar: en Dublín-República de Irlanda, 2002–, en Boston–Estados Unidos, 2002–, en Canadá…Y de aquellos también hay constancia en otras religiones del mundo. Pedofilia: la ejercen hombres desaprensivos e inhumanos–casados y solteros, solteros y casados–, que buscan placer enfermo en las pobres criaturas que Dios creo, etc. Así se encuentra el Código Penal español. Respeto esta ley pero no la comparto. Y seguimos convirtiendo a nuestros menores en juguetes rotos.

La Coruña, 22 de abril de 2011

©Mariano Cabrero es escritor

Haciendo historía…

Si las mujeres fueran mayoritarias

Ellas sí que saben gobernar...

Algunas mujeres que han conseguidos reconocimiento internacional…merecido, con su propio trabajo y esfuerzo personal. . .Ellas son el ejemplo a seguir por todos nosotros: hombres y mujeres… OPINIÓN / Las mujeres han alcanzado la igualdad en muchos ámbitos gracias a sus propios esfuerzos, pero aún queda mucho por hacer.

Ellas han llegado a su mayoría de edad… política. ¡Que sea por muchos años!… Si las mujeres fueran mayoritarias en los Gobiernos mundiales, habrían ciertas garantías de que las guerras fuesen a menos, y, desde luego, no tan cruentas como los son ahora: las primeras son, por lo general, pacifistas. Y es que en la vida de todo hombre, hay siempre una mujer… que representa muchos roles: el de esposa amante, el de mamá complaciente, el de administradora del hogar… También son las maestras de sus hijos, tomándoles las lecciones todos los días. Su liberación está llegando gracias a Dios y, desde luego, al impulso de sus propios esfuerzos. Son mis pequeñas reflexiones en alta voz.

“La liberación de las mujeres es una opción a la que deben acceder de propio derecho, y siempre en igualdad con los hombres”Fíjense señores Rajoy y Zapatero, e insisto en ello: la Unión Demócrata Cristiana (CDU, de centro-derechas) de Angela Merkel, la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU) y el Partido Socialdemócrata (FDP de centro-izquierdas) forman actualmente la ‘Gran Coalición’, por tratarse de partidos mayoritarios. Con distinto ideario político, pero que han de desarrollar un política coherente y gobernar, con eficacia, para Alemania. Es decir: para los alemanes. Claro está, estamos ante una mujer, Ángela Merkel, que desarrolla una política coherente y con altas miras para lograr el bienestar de Alemania. Puedo y debo decir que nos hallamos ante una mujer diligente e inteligente, que posee señorío cuando habla y actúa, y que estamos ante una auténtica mujer-político de Estado del siglo XXI. Claro está: ni Zapatero ni Rajoy son mujeres, que uno sepa…

Nos habían enseñado que el hombre en general siempre o casi siempre era superior a la mujer, y esto bajo del fundamento creído de que las féminas ‘sólo’ servían para tocar el piano y criar hijos para el Cielo. Entiende uno que la mujer y el hombre son seres perfectamente complementarios. Así que, entendamos: la liberación de las mujeres es una opción a la que deben acceder de propio derecho, y siempre en igualdad con los hombres.

La liberación de la mujer ha contribuido a que las hijas de Eva salgan a la ‘selva de la calle’, donde cualquier desaprensivo ‘matacorazones’ se creerá que es dueño de nuestras féminas. El acoso sexual se ha convertido últimamente en el pan nuestro de todos los días, y esto se produce en todos los ámbitos de la vida laboral y funcionarial. Y es que nuestras mujeres siglo XXI son fuertes, valientes, capaces, creativas, bellas y sonrientes. ¡No se podía esperar menos de ellas! Y encima… lo de siempre: el repetitivo ‘acoso sexual’ del que son objeto… ¡Maldita sea su suerte…!

En las empresas, públicas y privadas, se hallan ya muchas mujeres desempeñando labores propias de hombres, pero sin perder para nada su identidad femenina. Debo reconocer que las últimas no son pagadas en la misma moneda, pero en las primeras han alcanzado el nivel ‘súum cuique’ (a cada cual lo suyo). Muchas veces, por desgracia, sufren el consabido acoso sexual por parte de jefes y compañeros, teniendo que abandonar sus puestos de trabajo antes que someterse a satisfacer deseos sexuales de desaprensivos y aprovechados. Denunciad estas conductas para salvaguardar vuestra libertad sexual.

“El acoso sexual se ha convertido últimamente en el pan nuestro de todos los días, y esto se produce en todos los ámbitos de la vida laboral y funcionarial”
Verdaderamente no sale uno nunca del asombro que me produce, y lo digo con la mano en el corazón, que, muchas personas, se pasen la vida mendigando amor, justicia, paz, maternidad, humanidad… Parece ser que es nuestro sino muy común en los tiempos actuales. ¡Si hablara mi corazón… de cuántas cosas nos enteraríamos! Y habló mi corazón y me relató:

¡Es verdad! Soy un hombre observador, y disfruto -desde luego- ayudando a mis semejantes. Era la hora de la siesta -que nunca duermo-, y me encontraba sentado sobre un banco en el jardín. Dos mujeres jóvenes, de entre treinta y cinco y cuarenta años, hablaban a voces, como lo hacemos la mayoría de los españoles. Piensa uno que ha escuchado todas las cosas de este mundo, pero no, siempre surge algo nuevo. “No puedo aguantar más. Fíjate: ayer me dijo mi jefe que, si me acostaba con él, me propondría para jefe de sección. Ya sabes, habrá pronto un concurso –oposición de régimen interno por méritos (?)- ¡Qué cara dura!”, le contaba la rubia a la pelirroja. “Pues, si fuera yo, no lo pensaría dos veces. ¡Mira qué… son doscientos cuarenta con cuarenta euros más al mes! ¿Quién iba a enterarse?”, le contestó la pelirroja.

Y es que en las empresas, públicas y privadas, se hallan ya muchas mujeres desempeñando labores propias de los hombres, pero sin perder para nada su identidad femenina. A su lado deambulan desaprensivos, vividores, buscadores de cuerpos –oro suave– femeninos deseados… que acosan sexual y moralmente a las féminas –sean casadas, solteras o viudas–. Pasados unos minutos la rubia quedó sola, pero como estamos en democracia, me dijo mi atrevimiento: “Acércate a esa chica, y trata de ayudarla”. “¡Perdone, señorita, mi atrevimiento! No he podido sustraerme a escuchar sus conversaciones y, de verdad, creo que debe denunciarle”, le manifesté. “Le presto mi reproductor de casetes. Ya ve, pequeño como un paquete de cigarrillos. Métalo en el cajón de su mesa de trabajo, y presione aquí (‘Rec’ y ‘Play’) cuando entre ese ‘cazamujeres’ de mente estrecha”, terminé diciéndole.

No es prueba suficiente ante los tribunales de justicia, pero si evidencia ética para que le cambien de negociado. “¿Cree que tendré arrestos suficientes para tenderle esta pequeña trampa a ese hijo de ?”, me contestó. Claro que sí, le dije, pues la democracia –sus leyes– le confieren el derecho a defenderse, y belleza le sobra en abundancia, pero para ser mujer de un solo hombre: su marido. Pues bien, enseñando a un sinvergüenza a respetar a las mujeres, respetará a la propia.

“Nos tenían enseñado –en años anteriores- que por el mero hecho de haber nacido hombres, y no mujeres, dominaríamos el mundo: gran error el cometido por nuestros maestros”
Quien ama y respeta a una mujer está amando y respetando al mundo entero [aquí vuelve a recordar mi memoria la redondilla: “Hombres necios que acusáis / a la mujer sin razón, / sin ver que sois la ocasión/de lo mucho que culpáis (…).”]. No olvidemos que si nosotros estamos pernoctando en este valle de lágrimas se lo debemos a ellas. “La mujer quiere ser amada sin razón, sin motivo; no porque sea hermosa o buena o bien educada o graciosa o espiritual, sino porque es” (Henri Fréderic Amiel, diario íntimo II). Nos tenían enseñado –en años anteriores- que por el mero hecho de haber nacido hombres, y no mujeres, dominaríamos el mundo: gran error el cometido por nuestros maestros. Hoy por hoy, y a Dios gracias, la mujer/es está/n liberadas para bien o para mal, pero han asumidos todas sus consecuencias. Realmente esta señorita–funcionario, como otras muchas, está -todos los días del año- mendigando honestidad… Cierto es, y he de decir, que el acoso sexual existe en todos los países del mundo, por desgracia.

No obstante, encuentran un riesgo que va a definir la amistad entre hombre y mujer: el impulso sexual que es inevitable que surja entre ambos. Existe una frontera –casi imperceptible– entre la amistad profunda y para siempre, y el amor propiamente dicho: la presencia o no de la atracción sexual, la cual inclinará la balanza de la verdad hacia uno u otro lado.

“Puede que esté dormida, quizá adormecida… pero qué más da. Me pasa todos los días del año que tengo que levantarme sobre las 6:30 a.m., y es que el despertador no para de ‘ladrar’, deseo no ir al trabajo porque me aburre sobremanera hacer todos los días las mismas cosas… Y total, ¿para qué me sirve trabajar tanto?”. Así pude expresarse cualquiera de las mujeres hoy en día.

Entristece comprobar que las prisas, el estrés, el exceso de trabajo –para unos y otros–, las comodidades… nos mediaticen de tal manera nuestros corazones que nos hacen olvidar que poseemos ‘corazones vivos’ para amar, desear, que se convertirán en corazones muertos de nuestra propia soledad, si no los usamos de forma racional, humana. Dice un proverbio chino: “Sólo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás”.

Las esposas españolas (1962) sufrieron serios reveses en sus estados anímicos. Es decir, al abandonar los hijos el hogar familiar, se sentían ellas no imprescindibles ni necesarias. Y como no habían aprendido a trabajar fuera de casa, porque no las dejaron, sus cerebros fueron pasto de angustias, insomnios, intranquilidades, nerviosismos…, que algunas de las veces degeneraron en serias y complicadas depresiones: sus mesitas de noche aparecían cubiertas de medicinas con su sus correspondientes prospectos…

La Coruña, 22 de abril de 2011
Mariano Cabrero es escritor

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Mariano Cabrero Bárcena

Haciendo historia…